Titón, un cineasta de culto(+Fotos)

Encontrando en el cine todas las inclinaciones o expresiones del arte que invadían su espíritu artístico, Tomás Gutiérrez Alea, se convirtió en uno de los más destacados directores del cine cubano de todos los tiempos.


18 de abril de 2021 - Cira Peraza

Titón, un cineasta de culto(+Fotos)
Tomadas de Internet

Categoría: Culturales

Esta semana, todos los seguidores del cine cubano, hicieron un alto para recordar al destacado Tomás Gutiérrez Alea, Titón, un cineasta de obligado estudio, en el vigésimo quinto aniversario de su partida física.

                                         Volver sobre la obra y el pensamiento de Tomás Gutiérrez-Alea. Casa de  América le rinde homenaje por el 90º aniversario de su nacimiento -  Programa Ibermedia

Compartimos el artículo publicado a propósito, por el especialista del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográfico, ICAIC, Jann Naranjo González.

De sus primeros contactos con el cine internacional, Jann expone que, alimentado por el neorrealismo italiano, después de una estancia en la escuela de Roma, Tomás Gutiérrez Alea encontró en esa expresión artística la capacidad apropiada para hacer un cine nacional. Dada la urgencia de poder mirar y con ojo crítico contar la realidad de la sociedad cubana con sabor neorrealista.

Se nutre de esa corriente, y así surge el documental El Mégano (1955), dirigido por Julio García Espinosa con la colaboración de Titón. Este fue sin dudas un documental que marca un antes y un después en la historia del cine cubano y revolucionario. 

Al triunfo de la Revolución, Alea, forma parte del equipo que junto Alfredo Guevara, constituyen el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos. En el temprano año de 1960 estrena Historia de la Revolución, primer largometraje de ficción realizado por el recién creado Instituto. No solo se estrenó como el primero en filmar un largometraje, sino que, el primer cartel promocional producido por el ICAIC, fue para esa película cubana, obra del diseñador Eduardo Muñoz Bach.

Titón, a lo largo de su vida logró la realización de más de veinte filmes, entre largometrajes, documentales y cortos, apunta el especialista. Mostró una lucidez en resaltar las problemáticas sociales, económicas y políticas del país, solo basta con volver a su filmografía de los primeros años de la Revolución para darnos cuenta de cuán auténticamente libre fue su cine.

Movido por la pasión y la furia de crear un cine verdaderamente auténtico y con una identidad propia, en la década del 60, dotó a la filmografía nacional de títulos de gran valor histórico y social. Desde el choteo, el drama, la comedia, se explicaba una sociedad que estaba en constante cambio y los dilemas a los que se enfrentaban los contemporáneos. Filmes como Las doce sillas (1962), La muerte de un burócrata (1966), hasta Memorias del Subdesarrollo (1968) muestran estas características.

Memorias del subdesarrollo (1968) - Filmaffinity       jan 1, 1976 - La última cena (una película de 1976) (Timeline)        Los sobrevivientes (1979) - Filmaffinity

Su obra es un retrato de una sociedad en movimiento, manteniendo ese neorrealismo crítico dentro del cine durante toda su trayectoria como cineasta, a partir de una crítica constructiva, realista y desde luego con un alto grado de autenticidad. Por ejemplo, su filme Fresa y Chocolate, de 1993, se convirtió en uno de los primeros en tratar la temática homosexual en el cine nacional. Fue, es y será T.G. Alea sin duda un cineasta de todos los tiempos, una realidad viva del cine cubano.

Naranjo precisa que la Cinemateca de Cuba ha dedicado especial atención a la restauración de los filmes de Titón, hasta la fecha son cinco los clásicos restaurados de  largometrajes de ficción y un documental, entre ellos:

Memorias del Subdesarrollo (1968), Los sobrevivientes (1979), Una pelea cubana contra los demonios (1971), La muerte de un burócrata (1966) y el más reciente fue La última cena (1976), filme que se pudo disfrutar durante la 42 edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, así como el documental El Arte del Tabaco (1974). Volver a Titón es volver a lo real-maravilloso de nuestro cine.

 

  

 


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