Stop al peligro amarillo

El ministro alemán de Relaciones Exteriores, Heiko Maas, acaba de reclamar una mayor orientación geoestratégica de la política económica exterior de la Unión Europea ante lo que llamó creciente influencia de China en el mundo.


19 de julio de 2021 - Ángel Marqués

Stop al peligro amarillo
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Categoría: Economía

¿Cómo contener a China? Parece que la pregunta es una suerte de neurosis retórica en las mentes de los dirigentes occidentales. El ministro alemán de Relaciones Exteriores, Heiko Maas, acaba de reclamar una mayor orientación geoestratégica de la política económica exterior de la Unión Europea ante lo que llamó creciente influencia de China en el mundo, por lo que el asunto estuvo en el orden del día de la reunión de cancilleres de la entidad unionista.

Para detener o mitigar la expansión de los chinos, los ministros de Economía de la Unión Europea solicitaron a la Comisión Europea que presente una lista de proyectos de infraestructuras "de gran impacto y visibilidad", a más tardar en marzo del año que viene, con el fin de desplegar líneas ferroviarias, planes de ampliación de puertos o líneas de datos y electricidad en África o Asia.

Una aplicación estratégica de la agenda de conectividad de la UE reforzaría la competitividad del bloque, ayudaría a diversificar las cadenas de valor y reduciría las dependencias -incluidas las de materias primas estratégicas-, según la declaración ministerial.

Bruselas está muy enterada y preocupada por el tsunami que significa la Iniciativa de la Ruta de la Seda, un portentoso programa de Beijín para llevar el comercio y las comunicaciones a toda Eurasia, África y más allá, una iniciativa estratégica que no tiene antecedentes en el mundo contemporáneo y que colocaría al gigante asiático en el epicentro de un intenso universo interrelacionado.

Los europeos achacan a China que sus iniciativas estratégicas se resienten de calidad ambiental, no respetan estándares internacionales en materia laboral y encadena a países pobres con una deuda insostenible, todo un vivo espejo de lo que han practicado potenciales occidentales.

Hace dos años, el presidente Xi Jinping defendió su iniciativa que pretende conectar a su país con Asia y Europa en una cumbre en Beijing y prometió realizar las modificaciones necesarias al proyecto de la Nueva Ruta de la Seda para que sea “ecológica y sostenible” y genere “los mismos beneficios” para todos los participantes. Xi aseguró que se reducirán las tasas y se eliminarán barreras arancelarias, mientras que su país está dispuesto a importar más servicios y bienes y productos agrícolas para equilibrar la balanza comercial.


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