Poco elegante pero popular: Dale, dale

Este vocablo se emplea en distintas situaciones y con variaciones en su significado, más allá del uso como forma conjugada del verbo “dar” en el modo imperativo.


7 de febrero de 2021 - Cuqui Dueñas

Poco elegante pero popular: Dale, dale
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Categoría: La Isla Bonita

Desde nuestra Isla Bonita, hablaremos de una expresión que se ha vuelto muy popular entre los cubanos. Se trata de la muletilla “Dale”, que tiene varios usos que demuestra pobreza del lenguaje y afea la conversación.

Hay palabras que, sin ser incorrectas, resultan poco elegantes como es el caso del vocablo “dale”, que últimamente se emplea en distintas situaciones y con variaciones en su significado, más allá del uso como forma conjugada del verbo dar en el modo imperativo.

Resulta difícil precisar cuándo se generalizó su empleo y en qué momento multiplicó su significado, hasta convertirse en una especie de sinónimo capaz de sustituir otras palabras y servir para múltiples funciones orales según la circunstancia y el hilo de la conversación.

Dale, lo mismo se usa para despedir, en función de inculcar a otros prisa, realizar un acto cualquiera, o poner punto final a la conversación. El término se ha vuelto tan cotidiano que sustituye otras expresiones como “hasta luego”, “gracias por llamarme”, “nos vemos mañana”.

Hasta se emplea para asentir, aceptar una proposición o como respuesta a una pregunta como esta: “¿vamos al cine?”, “Dale”. Además se escucha la palabra para remarcar una idea o hacer énfasis: “Acompáñame al trabajo”, “Dale”.

Algunas personas se sienten cómodas con el empleo habitual de esta palabra porque según ellas, define varias acciones a la vez, resulta amigable, les vino como anillo al dedo a la hora de resumir un diálogo, porque sirve para cortarlo y despedirlo.

La realidad es que “dale” se ha vuelto común y ha resultado un término pegajoso, aún cuando no pocas veces introduce una acción que no termina, pero se entiende. Tampoco puede decirse que sea un vocablo desagradable en su sonoridad, no resulta agresivo ni chabacano.

Especialistas del idioma consideran que tal uso, más allá de su significado en sí, no entraña problemas, pero en determinados contextos conversacionales toca al receptor darle la interpretación final a la frase, pues de acuerdo también con el énfasis de la pronunciación, puede semejar como un “vete ya”, un “sí” de confirmación” o un “me alegró verte”.

Y me despido con otro ejemplo de respuesta de confirmación usado por este modismo que pasó de la noche a la mañana a ser recurrente en el argot del cubano ¿escribimos más Isla Bonitas este año? Dale.




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