Fiestas tradicionales cubanas

En la Mayor de las Antillas hay celebraciones tradicionales heredadas por siglos, donde la mezcla de las diferentes culturas que integra nuestra isla se hace más palpable. Se calcula que durante todo el año se realicen más de 370 fiestas tradicionales por todo el país...


17 de diciembre de 2020 - Cuqui Dueñas

Fiestas tradicionales cubanas
Vanguardia

Categoría: La Isla Bonita

Los cubanos somos alegres, festivos, divertidos, siempre buscamos un pretexto para bailar, cantar y hasta beber. Por esta razón, en la Mayor de las Antillas hay celebraciones tradicionales heredadas por siglos, donde la mezcla de las diferentes culturas que integra nuestra isla se hace más palpable.  

Se calcula que durante todo el año se realicen más de 370 fiestas tradicionales por toda el país, cada una de ellas organizada con su peculiaridad, pero todas conservando sus costumbres.  

Pero, en este 2020 nos hemos limitado para realizar estos festejos populares por la situación epidemiológica generada por la pandemia de la Covid-19 y que ha provocado en Cuba y también en el Mundo la suspensión de muchas de las actividades del arte y la cultura por el aislamiento social que debemos mantener.

No obstante, contamos con orgullo de estas fiestas tradicionales que trascienden siglos de historias y que acaparan la atención de cubanos y visitantes.     

En el occidente, una de las fiestas más antiguas de Cuba son las Charangas de Bejucal, que se celebran en la ciudad del mismo nombre, en la provincia de Mayabeque. En 2015 fue reconocida como Patrimonio Cultural de la Nación. Son fiestas populares donde se mezclan lugareños y forasteros alrededor del 24 de diciembre y donde se baila hasta el amanecer.

La conga del bando azul, La Ceiba de Plata reta y enfrenta al bando rojo, La Espina de Oro con ritmo endemoniado de tambores y evoluciones coreográficas incesantes, con una pasión transmitida por generaciones. Entre los espectadores se mueven la Macorina y la Boyera, dos personajes imprescindibles en la festividad.

Pero quizás lo que más trasciende en las Charangas, es la imagen de las carrozas: monumentales, deslumbrantes como catedrales de luz, llamativas, con lujo carnavalesco. Llegan a alcanzar hasta 23 metros de altura y una vez colocadas en los lugares que por siglos ha dictado la tradición, comienzan a mostrar sus misterios danzantes, resultado de un trabajo arduo e incansable.

En el centro del pais, son muy populares, famosas y reconocidas las Parrandas de Remedios, en la provincia de Sancti Spiritus. Estas fiestas se convierten en incentivo de la vida de muchos pobladores y punto de encuentro para cientos de turistas cada año en su Plaza Central.

Por estos días y hasta el 24 de diciembre, la otrora villa colonial de San Juan de los Remedios se divide en dos grandes bandos: El Carmen (Carmelitas) y San Salvador (Sansaríes), que se enfrentan simbólicamente como El Gavilán y El Gallo.

En una dura porfía demuestran quién baila más y mejor, quién es más dinámico, alegre y mejor vestido, quién construyó la mejor carroza y la más vistosa, mientras los fuegos artificiales iluminan la noche y la gente no para de celebrar. En reconocimiento a la tradición, están consideradas como Patrimonio Cultural de la Nación.

El oriente cubano, en la primera semana de julio, acoge La Fiesta del Fuego, asociada al Festival del Caribe, que se efectúa en la ciudad de Santiago de Cuba.

La idiosincrasia de los santiagueros es combustible ideal para estas fiestas al ritmo de la conga, trompetas, tambores y mucho movimiento, arrollando por las calles sin detenerse, como poseídos por el espíritu del ron, el cerdo asado y el calor de la temporada.

El santiaguero de forma espontánea y alegre siempre está dispuesto a salir a la calle y bailar. Estas jornadas se aprovechan para compartir y disfrutar con otras manifestaciones culturales del Caribe y a una de esas naciones vecinas se dedica cada año el evento, abierto y desenfadado.

Es una fiesta de colores e idiomas, desde la procesión de la serpiente hasta la quema del diablo a orillas de la bahía.

Semanas más tarde, comienzan los Carnavales de Santiago de Cuba, declarados también como Patrimonio Cultural de la Nación.

Los barrios de la indómita provincia compiten por ser el más bello y engalanado. Se abre La Trocha, la conga más sublime sigue su curso arrollando por las principales arterias y la cantidad de bailadores crece exponencialmente.

Vuelven el tambor, los Mamarrachos, la Tumba Francesa, las trompetas chinas, las carrozas, las orquestas de son y salsa, y se baila hasta el delirio.

Aunque solo hemos hablado de tres fiestas tradicionales prometemos seguir recorriendo desde la “Isla bonita” otros festejos populares que se han hecho famosos durante siglos.   

   


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