¿Quién ha visto por ahí mi sombrero de yarey? (+Audio y fotos)

Junto a las guayaberas, el sombrero de yarey es una de las prendas que identifica al cubano donde quiera que esté.


16 de marzo de 2021 - Cuqui Dueñas

¿Quién ha visto por ahí mi sombrero de yarey? (+Audio y fotos)
Tomada de Internet

Categoría: La Isla Bonita

Sí, es el estribillo de una conocida canción cubana que interpreta la popular orquesta Original de Manzanillo. 

Junto a las guayaberas, el sombrero de yarey es una de las prendas que identifica al cubano donde quiera que esté.

Según consta en amplias investigaciones culturales y sociológicas, es oriundo de la actual provincia de Villa Clara, en el centro de la isla, específicamente de la zona de Camajuaní.

Los sombreros tienen una significación especial dentro de las tradiciones cubanas, pues siempre han acompañado al campesino en todas sus labores agrícolas, cubriéndolo del cálido sol de nuestra isla. Así se hizo frecuente verlo tanto en el surco, como de protagonista en un buen guateque, fiesta tradicional de los campos.

A nivel simbólico, se volvió imprescindible con la imagen de los soldados mambises durante las guerras de independencia del siglo XIX. Generalmente los portaban como parte del uniforme o sin él. Lo usaban de ala ancha, levantados al frente, luciendo una escarapela con la bandera cubana.

Como su nombre lo precisa se elabora de un material llamado yarey, aunque ya existen algunas otras variantes, pero nunca suplen lo especial del original. Es una prenda fresca, fácil de hacer, muy ligera y con alas anchas para que cubra mejor el rostro de los daños solares.

El material con que se elabora sale de una planta de la familia de las palmas y se llama yarey o guano, con los hilos que se extraen de ella se teje este atributo cómodo y utilitario que gusta a nativos y extranjeros que llegan hasta esa tierra del Caribe.  

Su uso se arraigó tanto en la cultura popular que incluso Echu Jano, uno de los orishas del panteón afrocubano, porta en su imagen un sombrero de yarey como elemento característico.

Hoy resulta muy normal que lo lleven jóvenes y adultos, blancos y negros, de un estilo u otro, en las zonas urbanas o rurales, con una gran aceptación.

Incluso, abundan las escenas posmodernas de alguien conectándose a Internet desde su teléfono móvil en espacios públicos con un sombrero en la testa. Las pasarelas más notorias los han incluido en sus muestras de verano como un elemento contrastante con la alta costura, en onda retro, o en busca del exotismo tropical.

Y entre los turistas es, irremediablemente, ícono y evidencia de un viaje a Cuba. Es muy difícil que algún visitante se vaya de esta isla sin un sombrero puesto o acomodado en las maletas como suvenir.  

El sombrero de yarey también ha estado casi omnipresente en todas las manifestaciones artísticas de los cubanos, pero en la música ha tenido un protagonismo singular.

Baste conocer la ópera “El sombrero de yarey”, de Ernesto Lecuona, o escuchar la letra de una canción nacionalista muy popular: “Quiero un sombrero de guano, una bandera, quiero una guayabera y un son para bailar”…

Bueno, pienso que ya estamos preparados para responder la pregunta con que comenzamos nuestra Isla Bonita ¿quién ha visto por ahí, mi sombrero de yarey? Ah, muy fácil, lo hemos visto “por toda Cuba”.

 


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