#LaHabana500… Feliz tradición! (+ Fotos)

Hace un año decidí, por primera vez, arriesgarme y probar suerte en la popular ceiba del Templete, una tradición que hace 500 años da vida a La Habana en víspera de su cumpleaños.


18 de noviembre de 2019 - Por Elizabeth Cabrera

#LaHabana500… Feliz tradición! (+ Fotos)

Categoría: Habana 500

Hace un año decidí, por primera vez, arriesgarme y probar suerte en la popular ceiba del Templete, una tradición que hace 500 años da vida a La Habana en víspera de su cumpleaños.

Miles de habaneros se aglomeraron aquella noche para esperar la llegada del 16 de noviembre, darle tres vueltas a la ceiba en sentido contrario a las manecillas del reloj y pedir buenos deseos con monedas u objetos de carácter religioso, lo que según la creencia Yoruba atrae la prosperidad.

Este año, en espera de los 500 años de la ciudad, El Templete, una de las primeras joyas del patrimonio de La Habana Vieja, acogió a los hijos de la otrora Villa de San Cristóbal para festejar la vida.

Este monumento, lleno de historia fue sede de la primera misa y el primer cabildo de la Villa, el 16 de noviembre de 1519, bajo el follaje de una ceiba que desapareciera años después. Su edificación comenzó en 1827 por iniciativa del capitán general Francisco Dionisio Vives y Planes, aunque no fue hasta el 19 de marzo de 1828 que se inaugura solemnemente.

“El Templete atesora en su interior tres lienzos del pintor francés, que en aquella época residía en Cuba, Juan Bautista Vermay, quien fuera, además, director de la Academia San Alejandro. Entre los años 1755 y 1757, se sembraron tres nuevas ceibas alrededor del sitio donde había estado ubicada la primera. Dos de las nuevas plantas terminaron secándose y la tercera fue talada en el año 1827 para facilitar la construcción de El Templete. En 1828, otras tres ceibas fueron plantadas, de esas solo una logró sobrevivir a su suerte hasta 1960, con 131 años. En el año 1960 se plantó otro ejemplar que llegó con vida hasta el 9 de febrero del 2016. El 15 de marzo de ese propio año, se trasplantó para este sitio una ceiba joven de unos 15 años y de ocho metros de altura procedente de Las Terrazas, Artemisa, que es la que se aprecia actualmente”.

Esta popular edificación, rodeada de un pequeño jardín, es obra del ingeniero Antonio María de la Torre y tiene la forma de un singular templo grecorromano. A sus afueras aparece una antigua columna llamada de Cajigal en honor al gobernador Francisco Cajigal de la Vega, quien mandó a construirla en 1754, al morir la ceiba que marcaba el sitio donde se estima fuera fundada la villa de San Cristóbal de La Habana.

El Templete mide doce varas de frente y ocho y media por los dos costados, así como 11 de alto. Está compuesto de un arquitrabe de seis columnas de capiteles dóricos y zócalos áticos y cuatro pilastras en los costados, con otros adornos, en una mezcla siempre embriagante de elegancia y sencillez.

A pesar de ser el edificio más pequeño y menos vistoso de los que rodean la Plaza de Armas, su importancia radica en ser la primera obra civil de carácter notoriamente neoclásico que los habaneros le regalamos a La Habana.

 

 


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