El son cubano aspira a entrar en la Lista del Patrimonio Inmaterial de la Unesco

Representantes de la isla defienden la propuesta ante los 185 Estados partes reunidos hasta el 13 de diciembre en el histórico Fuerte Rojo de la capital india.

Cuba presentó este lunes en Delhi su candidatura para inscribir el son cubano en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, durante la vigésima sesión del Comité Intergubernamental de la Convención de 2003 de la Unesco.

La delegación cubana, encabezada por Sonia Pérez, presidenta del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural, y los diplomáticos Juan Marsán y Maiky Díaz, defiende la propuesta ante los 185 Estados partes reunidos hasta el 13 de diciembre en el histórico Fuerte Rojo de la capital india, señala Prensa Latina.

El director general de la Unesco, Khaled El-Enany, abrió la sesión destacando que la convención protege tradiciones orales, artes escénicas y prácticas que dan identidad a los pueblos. Este año se examinan 67 candidaturas, nueve de ellas multinacionales que involucran a 33 países.

Entre los expedientes figuran también el joropo venezolano y el festival Diwali de India. El Comité decidirá en los próximos días si el son cubano —con su guitarra, tres, maracas, bongó y clave— pasa a formar parte del patrimonio inmaterial de la humanidad.

Cuba ya cuenta con ocho elementos inscritos, entre ellos el bolero, la rumba y el punto cubano. La decisión sobre el son se conocerá antes del cierre de la reunión el 13 de diciembre.

El género mayor de la música cubana

El son cubano, género musical que fusiona ritmos africanos y españoles, surgió a finales del siglo XIX en la región oriental de la isla —Guantánamo, Baracoa, Manzanillo y Santiago de Cuba— y se convirtió en la raíz sonora de la cultura popular, declarado Patrimonio Cultural de la Nación en 2012 y Día Nacional el 8 de mayo.

Su estructura simple, pero profunda, se arma con guitarra, tres, maracas, bongó y clave, donde la clave marca el pulso binario clave que invita al cuerpo a moverse.

Los versos décimas, improvisados o cantados, cuentan historias de amor, lucha y cotidianidad, con un montuno final que eleva la voz colectiva. Desde el Septeto Habanero en 1920, que lo llevó a La Habana, hasta figuras como Abelardo Barroso —el “Caruso del son”— o Miguel Matamoros, el género influyó en danzón, mambo y salsa.

“El son es por antonomasia el género mayor de la música cubana. En nuestra genética espiritual está presente”, señala Indira Fajardo, presidenta del Instituto Cubano de la Música, en Granma.

En Cuba, el son no es solo baile, es memoria de la independencia y la esclavitud, con raíces en el changüí guantanamero y el nengón.

Redacción Radio Taíno
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