Canciller cubano en la ONU: “El bloqueo califica como acto de genocidio”
El objetivo de las medidas, afirmó, es provocar un estallido social para derrocar el orden constitucional cubano.

El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, afirmó este miércoles ante la Asamblea General de la ONU que “el bloqueo califica como acto de genocidio” y viola “de manera flagrante, masiva y sistemática los derechos humanos de los cubanos”, al presentar el proyecto A/80/L.6 que exige su cese inmediato.
En su discurso, expresó condolencias por las víctimas del huracán Melissa en Jamaica, Haití, República Dominicana y Panamá, y subrayó que Cuba enfrenta un “huracán monstruoso” con escasos recursos, citando a Raúl Castro: “… ante este nuevo desafío también saldremos victoriosos.”
Criticó al representante de EE.UU. por un discurso “infame, amenazador, arrogante, mentiroso y cínico”, y recordó que leyes como Helms-Burton y Torricelli obligan a diplomáticos estadounidenses a restringir relaciones comerciales de Cuba con terceros países.
El objetivo, afirmó, es provocar un estallido social para derrocar el orden constitucional cubano.
Rodríguez denunció persecución a combustibles, apagones, alzas en fletes, intimidación a turistas de más de 40 países vía ESTA y la permanencia de Cuba en la lista de patrocinadores del terrorismo, pese a ser víctima de actos organizados desde EE.UU.
Asimismo, el diplomático reveló un programa de desestabilización financiado por Washington para manipular tasas de cambio y precios.
“La guerra económica incluye un programa integral de desestabilización”, dijo, pues, “incluye un programa integral de desestabilización organizado, financiado y ejecutado directamente por el gobierno de Estados Unidos, con el empleo de operadores de origen cubano radicados en este y otros países”.
Tienen la misión, explicó, “de deprimir el nivel de ingresos de la población por la vía de la manipulación especulativa de la tasa de cambio de la moneda, con efecto directo en el crecimiento de los precios”.
De acuerdo con el ministro, el efecto es un daño severo al ingreso de cada cubano y obstáculos adicionales a los programas de estabilización macroeconómica.


