Vestir de un solo color
Hoy quiero compartirles algunos secretos de cómo vestir de un solo color y no morir en el intento. Como lo oye, un solo color para todo. Lo que llaman un “outifit”, palabra del inglés que significa vestimenta, ropa o conjunto.
11 de mayo de 2017 -
Yolanda Orihuela
Hoy quiero compartirles algunos secretos de cómo vestir de un solo color y no morir en el intento. Como lo oye, un solo color para todo. Lo que llaman un “outifit”, palabra del inglés que significa vestimenta, ropa o conjunto.
Aunque el ‘total look’ tiene sus complicaciones, hay quienes tienen sus fórmulas para usar con éxito varias prendas de un solo color y de compartir experiencias se trata.
Este ejercicio de unificar prendas de un mismo color, créanme que es algo muy bueno para poner en práctica, sobre todo cuando buscamos solucionar el qué ponernos para alguna ocasión de manera práctica, rápida y sencilla.
Cierta vez alguien me comentó esta idea con el lema principal de resolver sin muchas vueltas el arreglo de pies a cabeza. Me comentaron también que era una solución para las vacaciones, pues en cada viaje, armaba su valija en base a mudas de ropa por color y así vestía un día de cada tono. Fácil, ¿no?
Quizás cuesta asimilarlo y no siempre es la mejor opción, pero creo firmemente que es un gran consejo y que hasta que no probamos con nuestras propias prendas, no nos acostumbramos.
A este dataso le sumamos el hecho de que vestir en un solo tono es furor en las grandes capitales del mundo. Pero antes de lanzarse a mezclar prendas monocromo de pies a cabeza sólo porque es tendencia, conviene pararse a pensar antes el efecto estético que tendrá el global de la operación.
¿Cómo se consigue una armonía visual sin saturar? Un primer consejo sería tener en cuenta distintas gamas de una misma paleta.
Exploremos el Pantone en toda su profundidad, lo que nos permitirá insertar una pieza de un tono más brillante ilumina el total del conjunto. Decantarse por el color más apagado como base y después hacer resaltar una prenda sobre ellas con un matiz más vivo es una sabia estrategia para minimizar riesgos.
En segundo lugar, recomendamos jugar con las texturas. Si un “total look es ya una operación delicada, imaginemos con lo que ocurriría si decidiéramos usar un rosa bebé, por ejemplo. Sin embargo, podemos salir una vez más airosas con un juego de texturas que conjuga una falda rosa de gasa fluida con una camisa de rayas. Un resultado dulce pero no excesivamente empalagoso, ¿verdad?
En un tercer paso hacemos un llamado a dar un acento que contraste. Como el Sol naciente de Claude Monet. Un sólo punto de color, minúsculo en comparación con el total, pero que lo cambia todo. Eso, trasládado al momento de vestir un “total look”. No está fuera de lugar tener en cuenta que un complemento de un color distinto que contraste puede funcionar como un acento que resalte sobre la base cromática escogida.
¿Consejo? Apuesta a los zapatos, aunque también se puede replicar con un pañuelo o un bolso. Todo es cuestión de observar el lienzo y pensar dónde puede encajar mejor la nota discordante.