Una fábrica que produce arte
Las pancartas descriptivas que rodean las paredes exteriores de Fábrica de Arte llevan a sus visitantes a la época cuando sus cuatro grandes chimeneas escupían el humo grisáceo típico de la manufactura, atrapándote desde su entrada.
18 de septiembre de 2019 - Grechel González
Las pancartas descriptivas que rodean las paredes exteriores de Fábrica de Arte llevan a sus visitantes a la época cuando sus cuatro grandes chimeneas escupían el humo grisáceo típico de la manufactura, atrapándote desde su entrada.
Con una fila extensa que dobla la esquina hace que tus deseos sean más grandes y que tu mente se impaciente por nuevas experiencias, como las que ya te han contado. Un ticket, que a los cubanos les puede recordar a las tardes de comprar los “mandados” asegura el paso por sus grandes puertas.

A partir de ahí, todos los entraron quedan convertidos en trabajadores de un sitio en el que su única labor es dejar que los ritmos ensordecedores, el mestizaje y la más amplia variedad de arte contemporáneo de la isla, se apoderen de su cuerpo.

En su interior tiene tres naves en las que pueden residir diferentes estilos artísticos, desde una pequeña pista de baile provista para pocas personas, como los sonidos relajantes de una banda de blues o jazz.
A cada lado, dos pasillos como arterias trasladan a las masas a diferentes lugares de aquello que parece el sueño de un joven visionario, las paredes blancas hasta el techo, cubiertas con frases en algunos puntos, referencia que la idea fue de X Alfonso, una cita que representa toda la fabrica: “Milagro es que una imagen te toque el alma”.

Los caminos entrelazados nunca dan a un mismo sitio, algunos se quedan solo en la música, otros en la exposición, pero quizás algunos de los visitantes vinieron para conversar y beber el tradicional mojito, por eso se guían por la escalera (más parecida a la escotilla de un barco) y toman asiento entre el muro cubierto de fotografías y la cantina rebosante de botellas y olores exóticos.
Sin duda, el sitio más atractivo para muchos, es el área de discoteca, con sus paredes rehechas con viejas portadas de discos emblemáticos y un escenario que es la estrella de la noche, en el que las luces resplandecen sobre la cabellera afro de una mujer que mira la multitud danzar al ritmo de “Girls just want to have fun”.
La Fábrica de Arte, revive esa esperanza adolescente al encontrar tanta unión y diversión dentro de sus paredes ladrilladas. Quizás mantener la imagen de una caldera que hierve en su interior como algo que se elabora no es posible, pero por ahora a disfrutar de la producción.
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