Un mundo a tientas
El mundo anda a tientas, buscando determinar lo que es bueno y es malo. Luego que se deciden en algo, las autoridades legislan. En este sentido, un ejemplo de esto es la piratería, por ejemplo de la música.
23 de febrero de 2017 - Por Yolanda Orihuela
El mundo anda a tientas, buscando determinar lo que es bueno y es malo. Luego que se deciden en algo, las autoridades legislan. En este sentido, no es poco común que lo que se considera malo llegue a ser tan practicado que finalmente se vea como normal y aceptado. Un ejemplo de esto es la piratería, por ejemplo de la música.
Las autoridades y la sociedad han determinado que descargar o copiar un disco que tiene un costo, de manera gratuita y sin permiso del autor, es ilegal, y que tal delito debe ser sancionado. Pero la sensación de facilidad de ésta era digital de obtener todo gratis en un par de clics nos lleva a actuar sin ningún remordimiento. Es algo tan cotidiano que apenas se piensa en si es bueno o malo.
No obviemos los derechos de autor, que constituyen uno de los principales derechos de propiedad intelectual. Violar sus objetivos es adentrarse en una serie de conflictos de intereses que nacen entre los autores de las creaciones intelectuales, los editores y demás intermediarios que las distribuyen y el público que las consume.
Por ejemplo, en diciembre último, el grupo de pop inglés Duran Durán demandó a su propio club de fans por una cantidad que ronda los 30.000 euros.
Resulta que en el 2010, Duran Duran creó un club de fans oficial a través de un contrato con la empresa Worldwide Fan Clubs, que tendría que pagarles un 75 por ciento de los beneficios generados. Ahora el abogado del grupo afirma que Worldwide Fan Clubs no ha cumplido con su parte y adeuda a Duran Duran esa cantidad procedente de cuotas de socio, mantenimiento de cuentas y venta de merchandising.
Algo similar ocurre con Paul McCartney, cantautor, multinstrumentista, y compositor británico, que ganó fama mundial por ser el bajista de Los Beatles. Mac Cartney acaba de demandar en Nueva York a la Sony ATV Music Publishing para recuperar los derechos de autor de algunas de las canciones de esa banda de rock.
La batalla que se avizora podría sentar un precedente y tener importantes consecuencias para la industria discográfica. De acuerdo con la querella, McCartney le solicitó a Sony ATV Music Publishing que reconociera las notificaciones, en relación al cancionero de The Beatle, en las que les informaba que planeaba terminar con los contratos bajo la legislación estadounidense. Pero la empresa “se negó a dar tal confirmación”.
En 2018, se cumplirán 56 años desde que los Beatles editaron su primer single, Love me do, y habrá que ver qué ocurre con esa legislación.
Termino con una invitación. Hay servicios online que son completamente gratis para escuchar música, sea por artista o por disco. Recordemos que todas las cosas nos son lícitas, mas no todas convienen.
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