Modifican política de entrega en usufructo de tierras ociosas (+Video)
Tras la puesta en práctica de las nuevas decisiones sobre la entrega de tierras ociosas en usufructo, todas las producciones en el sector agropecuario han experimentado crecimientos, aunque la oferta continúa por debajo de las necesidades.
16 de agosto de 2017 - Por Redacción Digital
En julio del 2008 el Gobierno cubano aprobó el Decreto Ley 259, con el cual se autorizó la entrega de tierras estatales ociosas, en concepto de usufructo, para personas naturales y jurídicas.
Por primera vez se realizaba en el país este proceso de forma masiva, que tenía como fin poner en explotación las tierras que se encontraban improductivas, contribuir al incremento de la producción de alimentos y reducir importaciones.
Cuatro años más tarde se promulgó el Decreto Ley 300, que derogó el 259, aseguró la continuidad de la explotación de las áreas entregadas, estimuló la incorporación, permanencia y estabilidad de la fuerza laboral, así como el asentamiento familiar definitivo.
Desde entonces a la fecha, se han concedido un millón 917 mil hectáreas, que representan el 31 % de la superficie agrícola de la Isla. De aquella cifra, un millón 733 mil han sido otorgadas a unas 222 mil personas naturales.
Así vemos como se han manifestado cambios esenciales para flexibilizar modos de hacer del proceso. El mismo ha sido a su vez renovado, pues la política está en constante actualización y rectificación, a partir de la evaluación que se realiza en las bases productivas, “con los pies y los oídos bien pegados a la tierra”.
Tras la puesta en práctica de estas decisiones, todas las producciones en el sector agropecuario han experimentado crecimientos, aunque la oferta continúa por debajo de las necesidades. Datos aportados por el Ministerio de la Agricultura dan cuenta de los ritmos de incrementos anuales: 5 % en viandas y hortalizas, 6 % en maíz, 6 % en frutales, y 8 % en arroz.
Sin embargo, al concluir el año 2016 aún permanecían ociosas alrededor de 894 000 hectáreas. Por tanto, el Consejo de Ministros aprobó un grupo de nuevas modificaciones a la política para la entrega de tierras estatales ociosas en usufructo, política que se reajusta a partir de los nuevos escenarios que se han ido conformando con la actualización del modelo económico cubano y de las propuestas de los productores.
Cambios de cara a la producción
Anteriormente, el tiempo del usufructo solo comprendía diez años; ahora todas las personas naturales pueden disponer de un periodo de 20 años, el cual podrá ser prorrogado sucesivamente por igual término. En el caso de las personas jurídicas el tiempo será indefinido–antes era por 25 años–, siempre que se cumplan las obligaciones pactadas.

(Mercado La Uva, de Frutas Selectas, Santa Clara. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.)
De acuerdo con lo expresado por Eddy Soca Baldoquín, director de Suelos y Control de la Tierra del Ministerio de la Agricultura (Minag), esta decisión permitirá al usufructuario tener más estabilidad en su trabajo y por ende mejores resultados. Además, en producciones como el café y el cacao, el ganado mayor o la actividad forestal, se necesita de un tiempo mayor del que está estipulado para recuperar lo invertido.
Otra de las buenas nuevas está relacionada con la cantidad de hectáreas a entregar. Según informó Soca Baldoquín se incrementó de 13,42 a 26,84 hectáreas (dos caballerías), para las personas naturales que solicitan tierras por primera vez con destino a las producciones agropecuarias y forestales. Para la ganadería mayor y los cultivos en polos productivos, se establecieron 26,84 hectáreas como el área mínima a entregar, a fin de facilitar allí la aplicación de tecnologías y lograr resultados competitivos. Estas podrán incrementarse hasta 67,10 hectáreas (cinco caballerías), siempre que se cumpla lo establecido y existan condiciones para ello.
También con las recientes modificaciones se autoriza la entrega de áreas ociosas de la ganadería comercial para las producciones de cría y ceba de ganado. En este punto solo se mantienen limitadas las áreas que en la actualidad se destinan a la producción de leche, las que cuentan con un programa de desarrollo.
Además se establece la obligatoriedad de sembrar alimento para el ganado mayor en las tierras entregadas para ese fin, hasta cubrir el balance alimentario de la masa que posee el usufructuario. “En las normas anteriores no se previó este tema, lo que trajo consigo que los animales, en busca de alimentación, anduvieran sueltos, convirtiéndose en un peligro mortal a su paso por las vías. Con esta nueva medida se ganará en disciplina, habrá mayor control y disminuirá la mortalidad por desnutrición, lo cual ha sido un problema significativo en los últimos años”.

(Eddy Soca Baldoquín, director de Suelos y Control de la Tierra del Ministerio de la Agricultura. Foto: Osvaldo Gutiérrez Gómez/ ACN.)
Ahora se abre igualmente la posibilidad de que las personas naturales que reciban tierras –o que ya las recibieron– puedan vincularse o integrarse a empresas agropecuarias, azucareras o forestales. “Este es un interés de los productores en todo el país” comentó Soca Baldoquín, quien acotó que los usufructuarios que decidan vincularse recibirán una atención más directa de la empresa estatal, en tanto para integrarse el campesino deberá primero entregar la tierra dada en usufructo para luego pasar a ser obrero o cooperativista de la forma productiva a la cual se integra.
“Hasta ahora estaba establecido que solo se podían vincular a una Unidad Básica de Producción Cooperativa (UBPC), una Cooperativa de Producción Agropecuaria (CPA), granjas estatales de nuevo tipo o a una Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS)”, comentó el funcionario del Minag.
Por otro lado, se incorpora como nueva causa de extinción del usufructo la utilización de financiamientos ilícitos en las producciones. «Con esta medida se evita el lavado de activos, tenemos que garantizar que los resultados económicos provengan del esfuerzo y el sacrificio de quienes trabajan. Para ello el Banco ha aprobado un conjunto de medidas encaminadas a flexibilizar el acceso a los créditos para los poseedores de tierra».
Agregó el entrevistado que se condicionará la entrega de tierra en usufructo a que las personas naturales que la soliciten puedan trabajarla y administrarla de forma directa y personal. Aunque, como hasta ahora se realiza, podrán contratar la fuerza de trabajo que requieran para garantizar sus producciones.
Asimismo dio a conocer que el área para la construcción de bienhechurías en la tierra concedida se incrementa del uno al 3 %. Soca Baldoquín precisó en este tema que desde el Decreto anterior quedó determinado que bienhechurías eran «las edificaciones, instalaciones u otras obras necesarias o útiles para la adecuada atención y protección a los cultivos, animales y plantaciones, la conservación y el mejoramiento de los suelos y las cosechas; los bosques, las plantaciones permanentes de frutales y otras; así como las viviendas del usufructuario y sus familiares».
Por último informó que a partir del 2018 se comenzarán a aplicar gradualmente los impuestos sobre la propiedad o posesión de las tierras y sobre la ociosidad, previstos ambos en la Ley Tributaria.
Resultados de una política implementada a pie de surco

(Cubanos a pie de surco. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.)
Al ponerse en práctica la entrega de tierras ociosas en usufructo, quienes obtuvieron las primeras caballerías no contaban ni siquiera con los medios para limpiar las fincas. Desde 2008 hasta la fecha, los que han optado por esta iniciativa han ido recibiendo algunos beneficios en la medida que las posibilidades del país, sobre todo aquellos que reciben las porciones menos productivas.
Entre las ayudas, el directivo del Ministerio de la Agricultura destacó la posibilidad de solicitar créditos bancarios, donde se les bonifica la tasa de interés en los dos primeros años. Habló del programa de mejoramiento de suelos, al cual el Estado cubano le asignó 50 millones de pesos en 2017, para suministrarles a los productores semillas de alta calidad, tecnología, productos biológicos y químicos.
Este respaldo, que nos beneficia a todos, ha favorecido la producción agropecuaria en general. Si bien aún estamos lejos de satisfacer todas las necesidades de la población, las estadísticas demuestran incrementos en todas las producciones a partir del 2008.
Soca Baldoquín ejemplificó con algunos datos: “El frijol, los frutales, el arroz han crecido establemente en un 6 por ciento; la producción de leche en un 2,6 por ciento, aunque la sequía no deja de golpearnos y no llegamos a cubrir la demanda; la producción de maíz ascendió a 113 mil toneladas en 2016, el ganado vacuno también ha tenido un despegue”.
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