Luces y sombras del callejero
Durante cinco días agrupaciones teatrales se apropiaron de plazas, calles y espacios públicos de la ciudad de Matanzas en ocasión de la 10ma Jornada de Teatro Callejero, un evento que busca sacar las propuestas escénicas de los espacios convencionales.
25 de abril de 2019 - Por Daniel González Cabello
Durante cinco días agrupaciones teatrales se apropiaron de plazas, calles y espacios públicos de la ciudad de Matanzas en ocasión de la 10ma Jornada de Teatro Callejero, un evento que busca sacar las propuestas escénicas de los espacios convencionales para así lograr una mayor interacción de los artistas con el público.
Bajo la dirección artística de la teatróloga y actriz Rocío Hernández, el evento contó con la participación de agrupaciones de casi todo el país como D´Morón Teatro, Teatro Andante, Teatro Tuyo, Teatro de Luz, el Guiñol de Camagüey, el grupo TECMA de Pinar del Río, la compañía Gigantería y agrupaciones del patio como el anfitrión Mirón Cubano.
En el contexto del evento se desarrolló la tercera edición de la carrera de estatuas en Cuba y también el espacio de la función más larga en el Parque de la Libertad de la urbe yumurina.
Teatro de las Estaciones, colectivo que celebra durante este 2019 sus 25 años de fundación, recibió reconocimiento en nombre del Comité Organizador de este evento que por más de 20 años ya ha aportado a la promoción y difusión del arte escénico y en especial de arte callejero.
Varias fueron las propuestas merecedoras de singulares elogios y reconocimientos de la crítica. Muchos de los espectáculos llegados en esta ocasión a la tricentenaria ciudad considerada la Atenas de Cuba, llegan tras un trabajo de selección y curaduría, pero lamentablemente no todas las propuestas tenían una suficiente calidad escénica al carecer de actores de buen dominio de técnica. En el teatro callejero o de calle, el diseño de vestuario y escenografía influyen mucho en el desarrollo del espectáculo, son la principal carga visual del espectador y por ende, aunque minuciosa sea, debe estar bien concebida y realizada.
La compañía D´Morón Teatro con su inolvidable “Medea de Barro”, cautivó la vista de muchos hace no más de cinco años con aquella propuesta novedosa y refrescante donde se evidenciaba en los actores (de aquel momento) un entrenamiento riguroso. Premios de la crítica y de diseño laurearon por aquel entonces la acertada propuesta de Orlando Concepción y su grupo de jóvenes.
Sucesivamente “Gente de Barro” y otras muchos más montajes con el protagonismo del barro. Una versión de La casa de Bernarda Alba fue la propuesta de este colectivo de la provincia de Ciego de Ávila a la ocasión. Ciertamente traté de comprender la historia que claramente me sé y además es narrada por un locutor en off, pero las interpretaciones carentes de recursos y elementos expresivos renegaban la gran obra lorquiana.
Bernarda en esta ocasión (interpretada por un hombre) solo hace gestos inseguros y antiescultóricos, mientras que sus hijas parecen seguir ese gen hereditario y asumen en el mayor de los casos esa postura que debiera ser más hacia adentro, y solo exteriorizada con el movimiento lento y la mirada firme de una estatua, que es como se concibe el espectáculo.
Ya el barro dejó de ser novedoso en las propuestas de Concepción; si al menos el diseño de estos nuevos espectáculos que sucedieron a Medea continuaran la verdadera estética y el rigor de aquella fueran otras cosas, pero triste y realmente no lo es. Tal vez un buen elenco de actores, con un entrenamiento riguroso y un trabajo de maquillaje renovador, unido a un asesoramiento musical hubieran hecho que la nueva versión de Bernarda brillara y no quedara en la sombra o en el color opaco de barro.
Esperemos más luces para una nueva edición de la Jornada de Teatro Callejero, para poder palpar con nuestras propias manos y tomarle el pulso a este movimiento escénico que cada vez gana más seguidores.
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