Las cavernas cubanas, una buena elección para el contacto con la naturaleza

En el panorama turístico cubano el sistema cavernario atrae cada año a más personas, llegados a la isla para acceder a viajes de naturaleza y aventuras, tal y como lo reconocen hoy especialistas en espeleología.


11 de abril de 2017 - Tomado de Prensa Latina

Las cavernas cubanas, una buena elección para el contacto con la naturaleza

En el panorama turístico cubano el sistema cavernario atrae cada año a más personas, llegados a la isla para acceder a viajes de naturaleza y aventuras, tal y como lo reconocen hoy especialistas en espeleología.

Algunos guías de grupos en la occidental provincia cubana de Pinar del Río significaron oportunamente a este periodista lo atractiva de esa modalidad de descanso activo y reseñaron algunos elementos.

Cuentan algunas teorías científicas que por esas zonas llegaron los primeros habitantes de esa ínsula, miles de años atrás.

Sus cavernas sirvieron entonces de refugio, en medio de un paisaje de atractivos únicos, además de ser morada provisional de piratas y corsarios franceses en los siglos XVI y XVII.

Cuba es considerada por los espeleólogos como de una superficie carsificada en un 60 por ciento (carso tropical) y posee 26 mil cuevas, muchas de ellas interesantes museos naturales.

En la provincia de Matanzas, incluido el famoso balneario de Varadero -distante unos 140 kilómetros hacia el este de La Habana-, aparecen en su costa norte penetraciones del mar de hasta cuatro kilómetros.

Era el 17 de abril de 1861 y la excavación se realizaba en los terrenos de Don Manuel Santos Parga, quien rápidamente aquilató el tesoro acabado de descubrir y comenzó a adaptarlo para visitas.

Con el tiempo sería la Cueva de Bellamar -a la salida de la ciudad de Matanzas- de cuyos tres kilómetros de extensión sólo están a la vista del público 500 metros, iluminados, con servicios de guías.

Allí se sienten unos 28 grados centígrados de temperatura y una humedad relativa del 98 por ciento.

En Varadero, cerca de Punta de Morlas, se encuentra la caverna de Ambrosio, cuyo nombre se debe a un tipo de clasificación aportada en 1967 por el investigador cubano Antonio Nuñez Jiménez, ya fallecido, (Tipo Ambrosio).

Posee 150 metros en una serie de galerías donde se observan pictografías aborígenes, únicas.

Y otro ejemplo es La cueva de Saturno (o de Cepero), rumbo al aeropuerto Juan Gualberto Gómez, de esa propia playa (camino Canimar-Camarioca), la cual posee aguas muy limpias en 25 metros, y permite la espeleología submarina.

Sin embargo, las más importantes se encuentran en Pinar del Río como es el caso de Santo Tomás, con un entorno muy bello.


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