La música ayuda a desarrollar el cerebro de los bebés prematuros

Acorta distancias con los cerebros de los niños nacidos a su tiempo


24 de junio de 2019 - Marlene Esterellas

La música ayuda a desarrollar el cerebro de los bebés prematuros

La música ayuda al desarrollo cerebral de los bebés prematuros y consigue que alcancen una capacidad similar a los de los niños nacidos a su tiempo, en relación con el aprendizaje, la concentración y la gestión de las emociones. Esta es una de las conclusiones de una investigación realizada  la Universidad de Ginebra y  los Hospitales Universitarios de la ciudad suiza.

Según la Organización Mundial de la Salud, cada año nacen el mundo unos 15 millones de niños prematuros, es decir, antes de que se cumplan las 37 semanas de gestación. De esos 15 millones mueren un millón debido a complicaciones y se sabe que los que sobreviven presentan alto riesgo de trastornos neuropsicológicos, especialmente los relacionados con el aprendizaje, la concentración o la gestión de las emociones.

Los  investigadores señalan que una música especialmente compuesta para esos bebés desarrolla mejor las redes neuronales relacionadas con funciones sensoriales y cognitivas, cuando la han escuchado.

Petra Hüppi, una de las autoras del estudio,  explica en un comunicado que cuando nacen esos bebés, su cerebro está todavía inmaduro. “El desarrollo cerebral se produce en condiciones diferentes a las del vientre materno, lo que unido a un entorno sensorial perturbador, provoca que las redes neuronales no se desarrollen con normalidad.”

“Y la música se presenta como una buena alternativa para esa carencia, ya que puede provocar en los prematuros un estímulo agradable y estructurante, sobre todo porque el sistema auditivo se desarrolla antes”, agrega.

Los investigadores se apoyaron en el compositor Andreas Vollenweider, que ya había desarrollado proyectos musicales con poblaciones frágiles.  Se trataba de crear una música para despertarse, otra para dormir y otra para el tiempo en el que estaban despiertos. También fue importante seleccionar el instrumento musical y el compositor probó  una serie de ellos en presencia de una enfermera especializada que observaba las reacciones de los bebés.

Finalmente optó por una flauta de La India llamada encantadora de serpientes (punji). Cuando la probaron, descubrieron que los prematuros se calmaban casi inmediatamente y que esa música llamaba su atención. Vollenweider compuso entonces tres piezas de ocho minutos cada una que combinaban la flauta punji, arpa y campanas.

Para probar su eficacia, las melodías fueron testadas en dos grupos diferentes de prematuros, cuyos cerebros eran analizados con imágenes de resonancia magnética funcional, que muestran las zonas cerebrales activas en cada momento.

De los prematuros, un grupo escuchó las piezas musicales y el otro, no. Un  tercer grupo, formado por bebés nacidos a su tiempo, permitía comprobar si los prematuros que escuchaban música podían alcanzar un desarrollo cerebral equivalente. Los prematuros que no escucharon música,  mostraron  una conectividad cerebral funcional más limitada que los bebés que nacieron  a su tiempo.

Lo que comprobó esta investigación es que los prematuros que escucharon la música especialmente creada para ellos mejoraron significativamente sus conexiones cerebrales,  aproximándose al dinamismo que mostraban los bebés nacidos a su tiempo.


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