Guanahacabibes, un regalo para el turismo de naturaleza (+ Fotos)
Guanahacabibes es uno de los mayores tesoros de Pinar del Río. Allí la naturaleza tiene uno de sus nichos más prominentes, un espacio, privilegiado por su biodiversidad que distingue la zona como Reserva de la Biosfera.
18 de abril de 2019 - Por Mercedes Hernández
Guanahacabibes es uno de los mayores tesoros de Pinar del Río. Allí la naturaleza tiene uno de sus nichos más prominentes, un espacio, privilegiado por su biodiversidad que distingue la zona como Reserva de la Biosfera.
Guanahacabibes es un tesoro de Pinar del Río pero también de la Isla y una excelente propuesta para quienes aman el turismo de naturaleza.
En 1987 la península fue declarada por la Unesco como Reserva de la Biosfera y, en diciembre de 2001, se creó el Parque Nacional. En la zona se vela por el manejo sostenible, proteger los recursos y valores paisajísticos, de flora y fauna. Apenas 50 personas residen permanentemente en aquellas 51 mil hectáreas de tierra y mar. El resto está conformado por una población flotante de empleados, científicos, cuidadores y un creciente número de turistas que llegan en busca de aventuras.

El turismo de naturaleza es una atracción principal en esa zona, ya que alberga una flora y fauna excepcional, contando con 172 especies de aves, 700 de plantas, 18 de mamíferos, 35 de reptiles y 19 de anfibios. Durante las noches de verano varias especies de tortugas marinas, entre ellas, las llamadas bobas y verdes, se acercan hasta la playa para desovar, por lo que resulta interesante visitar este lugar entre los meses de mayo y octubre, excelente momento para observar cómo anidan. Los expertos consideran que cuatro de las siete especies de tortugas marinas que viven en el planeta han sobrevivido en la península.
Desde cinco torres habilitadas al efecto, en un fantástico espectáculo de vida y color, en Guanahacabibes se pueden observar unas 200 especies de pájaros que en su mayoría buscan refugio del crudo invierno norteño, convirtiéndose en uno de los mayores corredores de aves migratorias en el Caribe’
Las aguas que pertenecen al parque acogen un patrimonio sumergido de belleza y riqueza sin par, con gran visibilidad entre los 15 y 35 metros de profundidad.

El Centro Internacional de Buceo María la Gorda, ubicado en el Cabo Corrientes, rige esta actividad en la zona, con 50 puntos de inmersión identificados para mostrar ecosistemas muy bien conservados, fondos marinos excepcionales con arrecifes coralinos y cavernas llenas de peces, morenas, loros, pargos, chernas, langostas, gorgóneas, abanicos, caracoles, corales de fuego y la mayor reserva de coral negro en el Caribe.

Hay dos zonas que resultan especialmente interesantes para la inmersión, el Valle de Coral Negro, que conforma la superficie coralina negra más grande del archipiélago, y el Salón de María, en el que se pueden apreciar lirios mar y corales de distintos colores.

Esa zona mantiene su esplendor de antaño, donde alguna vez convivieron los aborígenes cubanos y todavía quedan sus huellas. Se dice que fue uno de los últimos refugios de aborígenes que huían de los conquistadores españoles y también tiene unos 140 yacimientos arqueológicos vinculados con la vida de los aborígenes, que eran conocidos como guanajatabeyes.
Hay varias historias que cuentan sobre tesoros escondidos tanto en tierra firme, como en el mar. Se dice que existen muchos sitios donde ocurrieron naufragios según los restos de embarcaciones encontradas en las profundidades de sus playas pues esta zona era muy visitada por los aventureros del corso y la piratería, quienes encontraban en esta apartada región.

Francis Drake fue avistado también por los vigías de ese emplazamiento en varias oportunidades, la primera de ellas, en 1586.
En el año 2000, un equipo de investigadores cubano-canadienses, que exploraban el fondo de los mares cubanos, reportó el descubrimiento de lo que podrían ser las ruinas de una ciudad de unos seis mil años de antigüedad o más, que se hundió en la costa del extremo occidental de Cuba.
Tras advertir que no entendían completamente la naturaleza de su descubrimiento, el jefe de la expedición anunció que planeaban regresar para hacer más estudios.
Según la teoría de los investigadores sobre este intrigante descubrimiento, la actual isla de Cuba pudo haber estado unida al continente americano mediante una franja de tierra hasta la Península de Yucatán. De esta investigación no hemos tenido más noticias.
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