El coco, más que degustar

A ciencia cierta, no se sabe con exactitud de dónde es oriundo, aunque muchos científicos fijan su origen en el Caribe, tierra caliente donde las palmas del cocotero dominan el paisaje y sus frutos son preferidos por multitudes.


8 de mayo de 2017 - Tomado de la ACN

El coco, más que degustar

A ciencia cierta, no se sabe con exactitud de dónde es oriundo, aunque muchos científicos fijan su origen en el Caribe, tierra caliente donde las palmas del cocotero dominan el paisaje y sus frutos son preferidos por multitudes.

En Cuba, quién no ha disfrutado del privilegio de degustar su refrescante agua, ideal para los intensos veranos isleños, o degustado un rico saoco en el peculiar envase  proporcionado por la propia naturaleza, amén de que para muchos su mayor virtud radica en el sabor de la masa blanca de su interior,  con características agradables, dulce al paladar, carnosa y jugosa. 

Figura en el listado de las más antiguas plantas útiles y su modo de explotación es variado. Por ejemplo, la pulpa seca nombrada copra contiene entre un 60 a 70 por ciento de lípidos, mientras de ella se obtiene aceite, utilizado en la elaboración de margarina y jabón, sostienen publicaciones digitales.

Específicamente los habitantes de la Polinesia, Kiribati y las Islas Marshall consumen la savia del cocotero fresca; fermentada, puede conservarse y convertirse en una clase de alcohol, llamado en inglés toddy, en tanto las fibras que rodean su fruto son empleadas para hacer cepillos, colchones y cuerdas.

Pero el gracejo popular le ha conferido también otras  acepciones al fruto que en la mayor de las Antillas, ha pasado a formar parte del enriquecimiento de la lengua natal, al tomar nuevos conceptos cuando se une a ciertos vocablos.

¨Tengo el coco echando humo¨, suelen decir algunos en referencia a la cabeza, tras ejercitar el pensamiento en busca de solucionar alguna dificultad.

Identificado también con un personaje feo y maléfico, es común en algunas familias intimidar a los pequeños para que cesen sus travesuras con el consabido: Te va a coger el coco...

Tomado por autores en composiciones musicales, son otros sus sentidos. Recuerdo un  estribillo que entonaba  mucho una añosa amiga:... es un coco lo que tengo contigo, vamos a romperlo.... En realidad nunca supe si lo rompió o no porque resulta bien trabajoso hacerlo.

Citado además por humoristas en melodías, casi tuvo un papel protagónico en el programa televisivo transmitido hace algún tiempo Pateando la Lata, por aquello de: ...el coco no tiene agua, no tiene masa, no tiene na. Ya lo tenerá, ya lo tenerá...

Todo ello demuestra la popularidad de la planta, quizás también porque es sencilla, no tolera las grandes alturas, el frío,  la lejanía del mar, ni los suelos duros y gusta de ser acariciada por el aire, en fin, caliente como el Caribe.


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