Danza Conteporánea de Cuba se deja la segunda piel sobre el escenario
Una puesta grotesca, que te llama a la realidad, una puesta que me remite a la Cuba de hoy, sus personajes, sus historias. El encuerismo de una sociedad que por momentos se defiende, por momento se prostituye, por momentos se traga sus propias palabras
4 de agosto de 2018 - Tomado de Radio Rebelde
¿Cómo nos vemos? ¿Qué nos identifica? ¿Hay un yo que nos separe del resto? Tres preguntas me hago cada vez que veo Identidad-1, coreografía de George Céspedes, que por momentos parece caer en un loop donde la media absorbe y reacomoda a los demás.
La coreografía, del año 2013 ha sido presentada en múltiples ocasiones. Sola, o combinada, como esta vez, pero siempre con la misma valía.
Quien la ve por primera vez, puede captar la esencia, quien la repite, descubre nuevas cosas, quien la estudia, sabe que es una obra maestra de Céspedes, quien medita y juega todo el tiempo con el todo, con la inercia, con la negatividad que se absorbe y se integra.
Juega mucho, Identidad-1, con el efecto de espejo, donde uno intenta ser diferente y otro lo copia, otro lo copia, todos los copian, se vuelve un reflejo de la sociedad que embulle y acomoda a todos a las normas sociales.
A este concepto, sumémosle la fuerza y calidad interpretativa de los bailarines de Danza Contemporánea de Cuba, quienes definen las líneas, defienden los espacios y cada uno aporta un fragmento a ese todo que conforma Céspedes con su creación…
Identidad -1, una pieza de Geroge Céspedes
Cada caos que se crea en escena tiene un contra caos, una explicación de la ley de acción y reacción, y por momentos, la parte de mayor esplendor, vemos a todos los danzantes entrar a escena, hacer gala de su identidad para luego, al final, volver a la unidad, a la rutina.
Podemos descontextualizar la pieza, sí, podemos, pero en cada contexto la idea es la misma, la sociedad que te acomoda, la idea de una masa que actúa, se mueve, piensa igual, la forma en que reaccionamos a los distinto y por supuesto, la igualdad aburrida y monótona que nos lleva, a veces, a la convulsión.
Identidad -1, una pieza de Geroge Céspedes
Una segunda parte. Una segunda piel
Luego de ver Identidad-1, la expectativa subía, estreno absoluto de Julio César Iglesias con música en vivo tocada por el DJ alemán Inhalt Der Nacht. La segunda piel se presenta cubana, grotesca.
Una puesta grotesca, que te llama a la realidad, una puesta que me remite a la Cuba de hoy, sus personajes, sus historias. El encuerismo de una sociedad que por momentos se defiende, por momento se prostituye, por momentos se traga sus propias palabras.
La Segunda Piel, se me antoja en un retrato de la danza a la sociedad. Una sociedad masturbada como las bailarinas, una sociedad que busca en sus personajes su salvación y en los estereotipos modelos a seguir.
Es como esos placeres ocultos que tenemos, esas verdades que nos golpean y que llevamos por dentro, arraigadas en nuestra esencia y de las que, quizás, nunca podamos desprendernos, porque son nuestra idiosincrasia también.
Esta pieza de Julio César, destaca, entre otras cosas, por el momento en que sale, por la forma en que se presenta, por la música que la acompaña y las interpretaciones de los bailarines de DCC que, en esta ocasión, más que bailarines, actores.
Un alto especial para la música. Inhalt Der Nacht, que no solo puso música en vivo para los bailarines, sino que hizo una creación contemporánea que retrataba también la tormenta de baile y movimientos y sonidos y expresiones del elenco.
Aplausos para Danza Contemporánea de Cuba, aplausos para los coreógrafos y para todo el equipo creativo. Aplausos para el arte que, una vez más, enfrenta la sociedad cubana y la retrata con justeza y maestría.
Texto y fotos: Alejandro Rojas
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