Capitolio de La Habana: 12 datos curiosos que quizás no conocías

Cuando se visita un museo quedan impresiones y recuerdos de la historia que se narra a través de piezas y objetos, pero cuando se recorre un lugar que destaca por su belleza, esplendor e historia la sensación es asombrosa, así sucede en el Capitolio de La Habana


16 de junio de 2019 - Tomado de Tv Yumurí

Capitolio de La Habana: 12 datos curiosos que quizás no conocías

Cuando se visita un museo quedan impresiones y recuerdos de la historia que se narra a través de piezas y objetos, pero cuando se recorre un lugar que destaca por su belleza, buen gusto, esplendor y la historia se halla sumergida en cada uno de estos objetos, la sensación es asombrosa.

Así sucede en el Capitolio Nacional de La Habana construido en 1929 por el arquitecto Eugenio Raynieri Piedra, por encargo del entonces presidente cubano Gerardo Machado. Fue inaugurado el 20 de mayo de 1929 con un costo total de casi diecisiete millones de pesos. El edificio albergaba las dos cámaras del Congreso o cuerpo legislativo de la República de Cuba. Inspirado en el Panteón de París, San Pedro de Roma y en el Capitolio de Estados Unidos, el edificio presenta una fachada acolumnada neoclásica.

En su interior el estilo es ecléctico, donde en cada una de sus salas reina la elegancia y el tono dorado. Consta de dos salones distribuidos en hemiciclo norte y sur. Cada salón tiene nombre de algún héroe de la historia de Cuba.

Salón Homenaje a los Héroes de la Patria o Cripta del mambí desconocido. En este salón reposan restos de tres combatientes que se encontraban en la necrópolis de Colón. En él se erigen 28 banderas y se colocan cada semana ofrendas del Presidente de la República y el Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba.

En el salón Homenaje a los Héroes de la Patria se exhibe la alocución de Carlos Manuel de Céspedes cuando fue nombrado Presidente de la República en Armas el 12 de abril de 1869.

Las partituras de La Bayamesa, canción aprobada como Himno Nacional Cubano el 5 de noviembre de 1900 por la Asamblea Constituyente y el escudo de la Palma Real son los símbolos identitarios que engalana esta sala.

La cúpula del capitolio está constituida de piedra y tiene 91.73 metros de altura, un metro más que el Capitolio de Washington.

Tras la construcción del Capitolio Nacional de Cuba, el ministro de Obras Públicas, Carlos Miguel de Céspedes, se interesó en la joya, que fue vendida por doce mil pesos. El 20 de mayo de 1929 se inauguró el edificio y ya estaba montado, con un hermoso engarce, el que ya se conocía como “Diamante del Capitolio”, que marcaba el kilómetro cero de la Carretera Central. El 25 de marzo de 1946 el brillante volvió a ser noticia al ser robado de su nicho. Tras este suceso en 1973 se sustituyó por una réplica alegando cuestiones de seguridad y se guardó en una caja del Banco Central de Cuba.

En las tres puertas principales de bronce se narra con detalles a relieve las etapas más importantes de la historia de Cuba.

En el detalle en una de sus puertas aparecen los rostros de cinco presidentes y aparece tachada la cara de Gerardo Machado como muestra de rebeldía del pueblo cubano, porque no querían que fuera reelecto presidente.

A ambos lados de esta sala se encuentra el Salón de los Pasos Perdidos que tiene 128 metros aproximadamente de largo y le llaman así el eco que producen los pasos del que lo transita.

En la Cúpula del Capitolio laboran especialistas de la Oficina del Historiador de la Ciudad quienes realizan labores de limpieza en la fachada, fortalecen las estructuras de hormigón y acero y rescatan los elementos decorativos.

En el patio interior del Capitolio se erige la escultura El Ángel Rebelde, figura en bronce que evoca a Satanás, del artista italiano Salvatore Bohemi, alza sus brazos frente al Salón Simón Bolívar.

En el salón donde se reunía la Cámara de Representantes se firmaron  importantes documentos como la Constitución de 1940. Está dividido en 6 partes porque eran 6 las provincias del país en aquel entonces. Tiene una capacidad para 510 diputados. Dos banderas presiden cada evento, la de Carlos Manuel de Céspedes y la bandera cubana de la estrella solitaria. Los vitrales del techo brindan iluminación natural y la madera de los muebles es de caoba y cedro. El local es a prueba de sonido porque el Capitolio se encuentra cerca de una calle muy transitada.

Cercana al Salón Martí que distingue por su hermoso cromatismo y el estilo del renacimiento italiano, se encuentra la biblioteca que actualmente se encuentra en restauración.


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