Arquitectura cubana: lo nuevo y lo viejo
Nuestras casas son testimonio de historias, leyendas, y sobre todo del quehacer de nuestra arquitectura. Hoy la isla Bonita trata sobre la historia de las casas cubanas, esas que son nuestros hogares y también parte de nuestras tradiciones.
22 de mayo de 2018 - Por Mercedes Hernández
Nuestras casas son testimonio de historias, leyendas, y sobre todo del quehacer de nuestra arquitectura. Hoy la isla Bonita trata sobre la historia de las casas cubanas, esas que son nuestros hogares y también parte de nuestras tradiciones.
Cuentan los cronistas de la época, que todavía a fines del siglo 16, La Habana era una población de casas de paja y tablas de cedro, cercadas por murallas de caña brava, amuebladas muy rudimentariamente y alumbradas por velas de sebo.
Cuba desarrolló una arquitectura que, aunque en sus orígenes tenía mucho la influencia española, pronto adquirió rasgos propios de gran originalidad. A pesar de que compartió elementos comunes con las casas y palacios coloniales de España, nuestra arquitectura siempre mantuvo un sello indeleble de su identidad.
A parte de otras diferencias con los rígidos estilos europeos, quizás, de todos sus elementos, la arquitectura colonial cubana sobresale por sus mansiones y palacios. Las casas y palacios que cercaban las plazas, exhibían amplios portales sostenidos por columnas que protegían al caminante del sol y de las fuertes lluvias del trópico, y que le han valido a la ciudad el sobrenombre de «ciudad de las columnas», dado por el escritor cubano Alejo Carpentier.
Pero también se observa el legado árabe en la Isla principalmente en los edificios construidos en el siglo 17 ya para el siglo 18 surge una arquitectura de definido estilo barroco, materializado en todos los programas arquitectónicos con notables exponentes militares, domésticos, civiles y religiosos.
La arquitectura barroca colonial cubana significó como también para otras manifestaciones de las artes un amplio dominio de la forma, la exaltación del movimiento y la elaboración del ornamento, todo ello condicionado a las peculiaridades impuestas por los materiales y la mano de obra disponibles en aquella época.
Y es en la parte antigua de nuestra Habana donde se desarrolla por excelencia el barroco colonial con sus estrechas calles de ciudad castellana.
Cuando Usted recorra las calles de los barrios más importantes de nuestra capital: la Habana Vieja, Vedado, Miramar, Centro Habana y el Malecón detenga su mirada y disfrute de un interesante viaje por los recuerdos de la antigua arquitectura.


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