Almendrones en La Habana: un museo rodante (+Audio y Fotos)
El viajero que detiene su paso en nuestra Isla Bonita suele tener palabras de elogio cuando por las calles y avenidas puede observar autos fabricados en la década de los 50 y 40 del siglo pasado.
22 de junio de 2018 - Por Mercedes Hernández
El viajero que detiene su paso en nuestra Isla Bonita suele tener palabras de elogio cuando por las calles y avenidas puede observar autos fabricados en la década de los 50 y 40 del siglo pasado.
Cuentan que el primer auto que llegó a la isla fue en 1898, proveniente de Francia, y causó un gran alboroto pues en aquella época solo existía el carretón de caballo. El coche fue de vuelta a su patria en espera de que las condiciones de las carreteras y la psiquis del pueblo, estuvieran preparadas para el invento.
Tres años después ya circulaban 11 autos y para 1959 eran unos 190 mil.

Foto tomada de Internet
El rompimiento de las relaciones con Estados Unidos y el subsiguiente bloqueo, mantuvieron los autos norteamericanos y sus piezas de repuesto fuera de Cuba, desenlazando una historia de inventiva y perspicacia, única en el mundo, y creando uno de los más interesantes museos vivos del automóvil.
Hoy circulan por nuestras calles infinidad de autos de diversas marcas, pero los que llaman la atención, los que detienen el paso de los turistas y hacen que de inmediato saquen cámaras y celulares para una fotografía son los Almendrones.
La mayoría de estos visitantes ni imagina que, con el paso de los años, a estas reliquias rodantes les queda, muy poco de las piezas originales, la mayoría son adaptadas, inventos de mecánicos e iniciativas que hay que ir desarrollando ante cualquier rotura para seguir el camino y llegar a su destino.

Foto tomada de Internet
Hay un grupo de estos carros antiguos muy bien cuidados y que se les pueden ver ahí frente al Hotel Nacional y están a disposición de todo aquel que desee alquilarlos y dar un paseo. Estos son verdaderas joyas y otros, la mayoría andan casi en ruinas, llenan de humo la ciudad sirven para el transporte de pasajeros.
Algunas personas también tienen de estos autos y lo tienen para el uso exclusivo de la familia y lo cuidan al máximo.
Se calcula que son miles los autos antiguos que ruedan por las calles cubanas, y señalan cifras que varían desde los 60 y 75 mil, pero lo único cierto es que en la isla conviven tres generaciones de automóviles, desde los norteamericanos, de los años 40 y 50 del pasado siglo, hasta las más modernas marcas de la contemporaneidad, pasando por una flotilla de autos soviéticos de las marcas Lada, Moscovicht y Aleko.



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