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Remoderan Escuela Cubana de Boxeo, Holveín Quesada Rodríguez, de Pinar del Río

«Traté de no pensar en el resultado del examen, pero mentira, los días pasaban y de una forma u otra yo me preocupaba por cuál sería mi destino. Todo entrenador de boxeo aspira a ser parte del colectivo de trabajo de una selección nacional».


16 de febrero de 2018 - Tomado de Granma

 Remoderan Escuela Cubana de Boxeo, Holveín Quesada Rodríguez, de Pinar del Río

«Traté de no pensar en el resultado del examen, pero mentira, los días pasaban y de una forma u otra yo me preocupaba por cuál sería mi destino. Todo entrenador de boxeo aspira a ser parte del colectivo de trabajo de una selección nacional».

El joven profesor Julio Lázaro Mena Díaz, aún se emociona al comentar cómo hace cinco meses supo que formaría parte de la Escuela Cubana de Boxeo (ECB), Holveín Quesada Rodríguez,  fruto de sus excelentes resultados como preparador en la provincia de Pinar del Río, desde hace 15 años.

«No sabía si reír o saltar, aún no me lo puedo creer, me parece que no es verdad. Estar aquí es un reto mucho mayor, por lo que se tiene que trabajar y leer más, la superación será constante».

El propio Rolando Acebal, jefe técnico de la ECB, señaló que es bien difícil para un entrenador llegar a las filas de la selección nacional, incluso, dijo, primero arriba un boxeador que un profesor.

«Para que se incorpore un preparador a nuestro equipo, la persona debe vencer rigurosas pruebas de oposición en la que impartirá clases teóricas y prácticas sobre boxeo, con un tribunal de seis personas para evaluarlos, provenientes de la Dirección Metodológica de la Escuela Superior de Formación de Atletas de Alto Rendimiento Cerro Pelado», apuntó Acebal.

Recorrer la prestigiosa ECB, significa estar en contacto con la historia misma del boxeo cubano. Ese centro, ubicado en el Wajay, en las afueras de La Habana, ha sido testigo de los éxitos de más de 30 titulares olímpicos y más de 70 mundiales, además de contar con un prestigioso cuerpo de entrenadores que sobrepasa los 35 años de experiencia, artífices de las glorias internacionales de los pugilistas antillanos.

SE BUSCA UN LUGAR

Corrían los primeros años de la década de los 60 del pasado siglo y existía en Cuba un abundante número de boxeadores, producto de la tradición en esa disciplina desde tiempos anteriores. Ante la realidad, se hacía necesario concentrar a los mejores exponentes para llevar al boxeo a un nivel superior.

En una conversación con el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, el profesor Alcides Sagarra le sugirió la necesidad de disponer de un centro exclusivo para la preparación y formación educativa de los boxeadores.


«A Fidel le pareció muy buena esa idea. Necesitábamos un lugar donde prepararlos sin mayores inconvenientes. Teníamos muchos planes de entrenamiento para elevar la calidad del boxeo», comentó a Granma el profesor Sagarra.

El denominado padre del boxeo en nuestro país, junto a un grupo de técnicos, ente ellos Sarbelio Fuentes y Honorato Espinosa, se dieron a la tarea de buscar un sitio que reuniera las condiciones para aplicar esos objetivos. La idea siempre fue instalarse en los alrededores de La Habana, en una zona tranquila y apartada.

«Visitamos varias instalaciones que se encontraban en la periferia de la ciudad. Los primeros centros no reunían todas las condiciones que solicitábamos. Por el Cacahual había una finca, pero no estaba acorde para nuestros planes de trabajo.

Hallar el local idóneo se hizo algo difícil», subrayó Sagarra.

Finalmente apareció una finca que fue propiedad del dictador Fulgencio Batista y que para principios de 1964 no tenía utilidad social significativa. Sagarra informó del nuevo sitio al Inder, que hizo la solicitud de tramitarlo a su dominio. Unos meses después se produce el traslado de los boxeadores hacia el Wajay.

«Poco a poco fuimos creando una escuela de boxeo que se fortalecía año por año. Las condiciones que hoy existen en el lugar no eran las mismas de hace 54 años. Tengan en cuenta que allí no había albergues para dormir, ni gimnasios de entrenamiento, pero teníamos el espacio suficiente para preparar a más de 40 hombres y realizar las construcciones pertinentes», remarcó el profesor.  

Otro factor decisivo en la selección del sitio fue que el aire allí es muy puro, libre de humo, lo que posibilita a los muchachos asimilar mejor las cargas de trabajo con vistas a la alta competencia. También reúne las condiciones para la superación cultural de los deportistas, además de garantizar su descanso programado, sin interrupciones, aislándolos de factores externos que perturben su concentración rumbo a los torneos internacionales.


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