¿Para qué consultar sobre el proyecto de Constitución a personas que no tienen conocimientos jurídicos?
Ciertamente, en la mayoría de las asambleas de consulta hay planteamientos que demuestran poco dominio de los procedimientos y el lenguaje jurídicos; pero también hay ideas muy interesantes, aunque necesiten ser reformuladas por un jurista.
5 de octubre de 2018 - Por Eduardo González
Hemos escuchado, y hasta leído, algunos cuestionamientos de la importancia de someter el proyecto de Constitución a la consideración de todos los ciudadanos, incluso aquellos que “no saben nada de leyes”.
Ciertamente, en la mayoría de las asambleas de consulta hay planteamientos que demuestran poco dominio de los procedimientos y el lenguaje jurídicos; pero también hay ideas muy interesantes, aunque necesiten ser reformuladas por un jurista.
La sabiduría popular, la perspicacia del cubano, la inteligencia colectiva, están revelando incontables aspectos factibles de mejorar en el proyecto, no porque el texto sea deficiente, sino por que toda obra humana es perfectible, y millones de personas tienen menos oportunidad de equivocarse que una treintena de expertos.
Precisamente por eso se consulta a todos los cubanos, desde los más renombrados juristas, hasta los estudiantes de la enseñanza media; desde los académicos, hasta los encargados de la limpieza; desde los que viven aquí, hasta los que emigraron a cualquier lugar del mundo.
Todos y cada uno de los aportes son recogidos con respeto e imparcialidad por los facilitadores de las asambleas, quienes los remiten, sin discriminación, a las comisiones territoriales creadas para clasificar ese valioso material.
En su momento, una comisión de expertos evaluará cómo incluir en una nueva redacción del proyecto aquellas proposiciones que resulten válidas, ya sea porque reflejen la opinión mayoritaria de la ciudadanía, o porque tengan evidente pertinencia, aun cuando fueran propuestas por una sola persona.
La Asamblea Nacional del Poder Popular debe aprobar el proyecto final, que será sometido a referendo, por el voto universal, libre, secreto y directo de los electores.
El saldo de este largo y complejo proceso será una Constitución impecable, perfectamente ajustada a la realidad cubana y al momento actual, y respaldada, en calidad de autor, por todo el pueblo.
También quedarán otros beneficios muy importantes, como el incremento de la cultura jurídica de la población; la formación de miles de facilitadores capacitados para enfrentar futuros procesos democráticos; un grado superlativo de experticia en todos los juristas que participen y un amplio conocimiento de la opinión del pueblo sobre aspectos clave de nuestra sociedad.
Por último, y mucho más importante, este proceso de reforma constitucional será la máxima demostración de democracia participativa de la Historia, y la prueba más efectiva del incólume respaldo popular a la Revolución y al socialismo cubano.
También puede escuchar el comentario en voz de su autor, el periodista Eduardo González
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