#LaHabana500 y su Casa verde (+ Fotos)
Su apariencia parece salida de un cuento de la infancia. Ningún transeúnte se niega a la tentativa de admirarla al menos por unos segundos ya sea por su color verde, o por la majestuosidad propia de su construcción. La “Casa de las Tejas Verdes” da la bienvenida a la Quinta Avenida de La Habana.
6 de abril de 2019 - Por Elizabeth Cabrera Morejón
Su apariencia parece salida de un cuento de la infancia. Ningún transeúnte se niega a la tentativa de admirarla al menos por unos segundos ya sea por su color verde, o por la majestuosidad propia de su construcción. La “Casa de las Tejas Verdes” da la bienvenida a la Quinta Avenida de La Habana.
Esta mansión, construida en 1926 por el arquitecto José Luis Echarte (también autor del Anfiteatro en la Avenida del Puerto) a instancias de Alberto de Armas (mayordomo del Palacio Presidencial durante el mandato de García Menocal), es el único ejemplo de estilo reina Ana en Cuba, características decorativas que se aplicaban a la arquitectura y las artes diseñadas durante el reinado de Ana Estuardo a principios del siglo XVIII en Gran Bretaña.
Desde su construcción, la edificación ha pasado por varios dueños, entre ellos la popular socialité habanera Luisa Rodríguez Faxas (1943-1999). “Las autoridades habaneras le propusieron un cambio de casa con el fin de ocuparse de la restauración. Luisa revisó numerosas viviendas en Miramar y el Vedado, pero en realidad nunca quiso salir de allí. Se decía que se negaba a hacerlo porque en un agujero abierto en el sótano, o en un espacio disimulado por una falsa pared, su familia ocultó todo un tesoro del que ella era dueña y que en cualquier momento podía recuperar.”
La casa ha sido insertada en el imaginario popular por los múltiples mitos y leyendas que ha generado a través de los años. Un supuesto suicidio, un posible nido de amor que el funcionario machadista Carlos Miguel de Céspedes construyera para su amante Esmeralda, le dieron un valor añadido a la que fuera también el hogar de Cocó de Armas y su familia hasta 1943.

El inmueble exhibe una fachada de volúmenes y formas geométricas entrelazadas. Originalmente contaba con tres plantas, ventanas abuhardilladas, torrecilla en forma de cono y techos de pendiente exagerada recubiertos por tejas americanas de color verde, elemento distintivo del mismo. Su construcción de mampostería, paredes de ladrillos y pisos de mármol, mostraba en el primer piso un portal corrido con tres frentes, jardín, sala, un hall de entrada, comedor, un salón biblioteca, baño, cocina, pantry, garaje en el sótano para cuatro máquinas, un lavadero y un cuarto de servicio.
“Todas las plantas se relacionaban entre sí por una escalera en forma de caracol mientras, los pisos principales se conectaban a través de una escalera de forma helicoidal enchapada con piezas de mármol de Carrara y baranda de hierro con pasamanos de madera”.
Con la muerte de su última propietaria Luisa y a falta de herederos, la casa pasó a manos del gobierno cubano que la restauró y la convirtió en 2010, en la sede del Centro Promotor de la Arquitectura Moderna y Contemporánea.

Luego una intensa búsqueda documental y fotográfica para obtener el boceto original, se inició la restauración rescatando todos los segmentos que se encontraban en buenas condiciones. “La gran mayoría de los espacios habían perdido las molduras, florones y otros detalles de yeso que adornaban sus techos y paredes. Solo se conservaban algunos revestimientos de cerámica blanca en los baños, cocina y pantry; en las habitaciones y el portal quedaban expuestos los aceros oxidados de las viguetas y las estructuras metálicas de las vigas”.
El proyecto rehabilitó los muros con la misma técnica constructiva y reprodujo exactamente los diseños de carpintería, herraje y las tejas que faltaban en el ático, manteniendo la distribución y uso de los espacios, actualmente adornados con obras de arte que combinan el mobiliario contemporáneo con elementos del pasado.
“El ático quedó como sala de conferencias y de navegación, y el sótano para uso de servicio, parqueo y un pequeño almacén de insumos. También los jardines fueron revitalizados con un proyecto de paisajismo que exhibe esculturas e instalaciones”.


Situada al oeste de la capital, esta es una de las mansiones más atractivas de la ciudad que, aunque por décadas despertó la curiosidad de muchos por su estado de deterioro, hoy luce nuevos atributos, manteniendo su originalidad constructiva y ganando popularidad entre los habaneros asiduos a una de las partes más modernas de La Habana en sus 500 años.

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