#LaHabana500 … La vía bajo agua

La Calle Línea es la primera trazada y una de las más importantes del Vedado habanero. Su peculiaridad, su famoso túnel construido a finales de la década de los años 50 del pasado siglo durante el Gobierno del presidente Carlos Prío Socarrás, pero inaugurado por Fulgencio Batista.


21 de abril de 2019 - Por Elizabeth Cabrera Morejón

#LaHabana500 … La vía bajo agua

La Calle Línea es la primera trazada y una de las más importantes del Vedado habanero. Su peculiaridad, su famoso túnel construido a finales de la década de los años 50 del pasado siglo durante el Gobierno del presidente Carlos Prío Socarrás, pero inaugurado por Fulgencio Batista.

En la construcción del túnel de Línea se invirtieron más de cinco millones de pesos y fueron necesarios 35 000 metros cúbicos de hormigón, 1 276 toneladas de acero, más de 18 000 metros de pilotes de madera dura, 2 650 toneladas de tablestacas y vigas. “Para hacerlo posible se impuso inyectar en el terreno 10 000 metros cúbicos de mortero de cemento y otros 21 000 de membrana impermeable. Se excavaron 65 400 metros cúbicos de tierra y 19 800 de roca”.

El túnel de Línea fue el primer viaducto bajo agua que se inauguró en la capital cubana, para el cual se utilizó el método de fundir en el río los tubos que conformarían los conductos, a través una especie de dique seco de una orilla hasta la mitad del cauce del río donde fundirían los dos primeros fragmentos de tubos, dejando la otra mitad del cauce para el fluir del agua. Una vez terminada la fundición de esas dos primeras mitades, “se dejó pasar el río por ese lado y se procedió a las labores de encofrado del dique constructivo por el otro para completar los conductos.

Las entradas o embudos del túnel se construyeron en el lugar con la ayuda de tabla estacas hincadas en ambos lados y un dragado de más de 300 000 metros cúbicos para abrir la zanja que formarían los dos cajones de la estructura. Las paredes de los cajones fueron recubiertas con lozas de color blanco crema mate, y la de los embudos de color azul variable. Su gama va del azul oscuro al azul claro a fin de compensar la disminución de la luz solar a medida que el conductor de un vehículo se acerca a la entrada de los cajones”.

La construcción demandaba trabajar hasta más de 13 metros por debajo del agua del río y como no podía paralizarse la navegación, los trabajos se dividieron en dos etapas, empleando tubos con capacidad para 2 500 vehículos por hora cada uno.

Con un transitar vehicular casi obligatorio, esta es una obra de ingeniería civil como tantas tiene esta ciudad al borde de su aniversario 500, que pone de manifiesto la belleza y la utilidad del ingenio humano.


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