#LaHabana500… la esencia de una ciudad

Tener una fragancia original, hecha a nuestro gusto y exigencias es una de esos regalos que vale la pena hacerse a uno mismo. En La Habana, la de 500 años de recuerdos y nostalgias, hay una calle donde convergen los más diversos olores.


12 de agosto de 2019 - Por Elizabeth Cabrera

#LaHabana500… la esencia de una ciudad

El encanto de los olores no está en la fragancia, sino en los recuerdos que nos reviven cuando acarician nuestro sentido. La esencia de nuestra comida preferida, el mar, una salida con nuestros amigos y hasta aquella vez que viste por primera vez al amor de tu vida pueden reaparecer con apenas abrir tu frasco de perfume preferido, esa mezcla ideal de aromas, esa química que te puede hacer vibrar. 

Tener una fragancia original, hecha a nuestro gusto y exigencias es una de esos regalos que vale la pena hacerse a uno mismo. En La Habana, la de 500 años de recuerdos y nostalgias, hay una calle donde convergen los más diversos olores. Lilas, rosas, azahares, sándalo y recipientes que evocan la Cuba colonial dan la bienvenida a la Casa Habana 1791, en el centro histórico de la ciudad.

Esta peculiar perfumería, cuya edificación data del siglo XVIII, ha gozado de gran popularidad entre cubanos y extranjeros por sus fragancias personalizadas, un servicio verdaderamente exclusivo, tanto dentro como fuera del país.

“Combinando la labor de investigación con la práctica artesanal, van poco a poco surgiendo esas fragancias en un proceso del que se mantiene al tanto el comprador hasta que este queda satisfecho con el resultado final. Tales perfumes son obtenidos a partir de aceites esenciales de las flores y raíces, junto a sustancias exóticas, pero de infaltable presencia en el giro e importadas, como el almizcle o la sánsara. Después, la persona en cuestión puede escoger, de entre los originales frascos creados con tal fin por artistas cubanos, aquel donde llevará su perfume. Este es sellado como en añejos tiempos, con corcho o cera, y acompañado de una tarjeta con el nombre de la Casa y un verso”.

El establecimiento, único de su tipo en Cuba, prepara además aromas de uso doméstico y medicinal empleados en la terapia floral y la aromaterapia. Bolsas y velas perfumadas, candelabros y obras de joyería en plata crean un ambiente especial que contribuye a divulgar la presencia de los olores en la historia de esta populosa urbe.

 “Los perfumes de Habana 1791 identifican con exclusividad a varias instalaciones turísticas cubanas y a personalidades de la cultura nacional, como la vedette Rosita Fornés, la bailarina Alicia Alonso y el cantautor Silvio Rodríguez. Célebres figuras internacionales también han llevado aromas de la tienda, como el ex presidente de los Estados Unidos Jimmy Carter, el actor francés Gerard Depardieu, el ex Secretario General de la ONU, Kofi Annan y la Duquesa María Teresa de Luxemburgo”.

Al parecer los especialistas y trabajadores de esta Casa han creado secretamente un efluvio inoloro que conquista las mentes de sus visitantes, de los miles de curiosos que llegan hasta este espacio que se reconoce como una de las instituciones museables y culturales más mágicas de La Habana en su aniversario 500.


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