#LaHabana500… arte y patrimonio en la Alameda (+ Fotos)

La parte más antigua de La Habana resalta no solo por sus populosas calles, sino por la belleza de la arquitectura patrimonial que predomina. Uno de los mejores ejemplos de la convergencia siempre agradable de historia y modernidad, es la Iglesia de San Francisco de Paula.


24 de mayo de 2019 - Por Elizabeth Cabrera

#LaHabana500… arte y patrimonio en la Alameda (+ Fotos)

La parte más antigua de La Habana resalta no solo por sus populosas calles, sino por la belleza de la arquitectura patrimonial que predomina. Uno de los mejores ejemplos de la convergencia siempre agradable de historia y modernidad, es la Iglesia de San Francisco de Paula, considerada una de las más preciadas joyas heredadas por esta ciudad en sus 500 años.

Ubicada al final de la Alameda de Paula, en la intersección de las calles Desamparados, San Ignacio y Paula, en la Habana Vieja, fue en su momento el lugar idóneo para la meditación y el descanso, convertida hoy en síntesis de todas las manifestaciones artísticas.

“La edificación data de 1668, año en que comenzó a construirse un hospital para mujeres y una ermita bajo la advocación del patriarca de los Mínimos San Francisco de Paula, sustentada por la fortuna del presbítero y deán (Sacerdote de la Iglesia Católica que preside el cabildo de una catedral después del Obispo) de la catedral de Santiago de Cuba Nicolás Estévez Borges, entonces Beneficiado Rector de la Parroquial Mayor de La Habana, quien en 1664, ordena en testamento fundar ambos sitios. La fecha final de la obra no se conoce con certeza, pero la ermita daría sepultura a los habitantes de la ciudad”.

Para el año 1907, la antigua compañía de ferrocarriles Havana Central Railroad, lleva a cabo una expropiación forzosa de la iglesia y del hospital con el propósito de convertirlos en depósitos mercantiles e inician los intentos de demolición por considerar el inmueble carente de valores patrimoniales.

“Emilio Roig y Fernando Ortiz, junto con importantes sociedades e instituciones del país, se manifiestan en contra de estos planes y en 1944 la iglesia es declarada Monumento Nacional, no así el hospital, del que ya por la época sólo quedaban las ruinas. Tras enconadas polémicas, fue demolido el hospital en el año 1946 y una parte de la iglesia, para llevar a cabo la reanimación de la Avenida del Puerto. Precisamente en la parte que fue salvada se destacan su cúpula de base octogonal y su fachada con los detalles ornamentales”.

La Iglesia de San Francisco de Paula tiene un frontispicio semejante a las de la Iglesia de Santo Domingo, en Guanabacoa, y del Convento de San Francisco de Asís, edificaciones erigidas durante el siglo XVIII. Ese esquematismo de formas se debe a la tosquedad de la piedra autóctona, que no resistía mucho rebuscamiento.

 

Esta construcción es símbolo del barroco cubano de la primera mitad del siglo XVIII y está conformada por una planta en cruz latina, de nave con bóveda de cañón y cúpula. Huella de la influencia española, las dos hornacinas intercaladas en columnas adosadas a la fachada y ubicadas a los lados de un arco central.

“Varias veces se intervino en la Iglesia para adecuar sus espacios a las nuevas funciones que adquiría. De esas transformaciones, son las instalaciones hidráulicas, eléctricas y de gas que se han hallado durante las excavaciones, así como las losas de mármol blancas y negras del piso y los cristales de colores que perduran hasta la actualidad. Igualmente, durante la década de 1946 a 1956, en los que se realizan estos trabajos, la edificación quedó desprovista de los espacios donde se encontraban la sacristía y el altar mayor debido al deterioro que sufrían”.

Es inevitable adentrarse en esta pequeña pero imponente iglesia, y no detenerse a admirar uno de los vitrales más bellos que adornan el Centro Histórico habanero como retablo de altar. El salón principal renació en el año 2000 como sala de conciertos dedicada a la música antigua, y espacio expositivo para obras de artistas contemporáneos de la plástica cubana.

 

“Hoy es sede de las presentaciones del excelente grupo de música antigua Ars Longa, que junto a la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, organiza periódicamente el Festival Internacional de Música Antigua Esteban Salas, el cual ratifica a la capital de Cuba como plaza connotada para ese pentagrama en la región”.

 

La sala de conciertos de ese tempo del arte, atesora un órgano de tribuna, instrumento de gran valor patrimonial que fue traído desde Francia a mediados del siglo XIX y es el único de su tipo, que luego de 11 años de su restauración, se conservó íntegramente en su emplazamiento primigenio.

 

Sin duda alguna, la Iglesia de San Francisco de Paula es una reliquia cultural y arquitectónica de la ciudad, debemos velar porque así sea, durante 500 años más.


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