#LaHabana500… Una calle, mil historias

Transitar la Calle Obispo en La Habana Vieja no es precisamente la mejor opción para quien busca la tranquilidad y el silencio. Y es que este paseo no sería lo mismo sin la sonoridad de su día a día, sin el bullicio que atrae a los curiosos...


8 de julio de 2019 - Por Elizabeth Cabrera

#LaHabana500… Una calle, mil historias

Transitar la Calle Obispo en La Habana Vieja no es precisamente la mejor opción para quien busca la tranquilidad y el silencio. Y es que este paseo no sería lo mismo sin la sonoridad de su día a día, sin el bullicio que atrae a los curiosos, sin el colorido siempre refrescante de todo el arte citadino que en él habita.

Esta arteria es una de las calles más famosas y transitadas de La Habana por su diverso atractivo matizado por tiendas, restaurantes, librerías, museos, antiguas farmacias y la bella arquitectura de las casas y edificios circundantes que la convierten en uno de los sitios emblemáticos de esta ciudad en sus 500 años.

Reconocido como el Boulevard más largo de la Ciudad Maravilla, Obispo es además una de las calles más viejas de la capital, diseñada en el año 1519 cuando se asentó la Villa de San Cristóbal en las cercanías de la bahía homónima de manera definitiva. A lo largo de los años ha recibido 47 denominaciones: San Juan, Del Obispo, Weyler, Pi Margall. Finalmente desde 1936 mantiene el nombre actual.

“Casi prácticamente desde los inicios, en la calle siempre han abundado los establecimientos de comercio minoristas a la par de la calle O'Reilly, que es paralela a esta desde su inicio en Zulueta hasta la bahía de La Habana. Con los años fue ganando en importancia y a los pequeños negocios se le unieron otros servicios económicos e incluso edificios públicos, y otros de hasta 9 o 10 pisos con fachadas neoclásicas que contrastan con las viejas casas coloniales”.

Sus 11 cuadras de extensión, desde la calle Zulueta hasta la Avenida del Puerto,  son casi una visita obligatoria para quien decide pasar sus vacaciones o tiempo libre entre los adoquines de la populosa Obispo, a donde aseguran los fanáticos, “hay que ir porque allí comenzó todo: la vida, la ciudad, el movimiento. Es un lugar que no pertenece al mundo real, es un punto y aparte de todo. Esta calle es una suerte de Quinta Avenida pero en clave cubanísima. Es uno de los centros turísticos más vitales de La Habana, el comienzo y final de todo viaje a la capital cubana”.

Indiscutiblemente estamos frente a una de las zonas más comerciales de la ciudad, siempre llena de gente, de edades, de oportunidades, de esa atmósfera incomparable de La Habana Vieja, del inconfundible olor a tabaco cubano que guía al transeúnte en esta estrecha pero infinita vía que tiene como particularidad “que la más humilde de las tiendas puede ser una espectacular obra arquitectónica con detalles modernistas o preciosas tipografías antiguas”.

“Es también una de las calles con más libros por metro cuadrado de toda Cuba, con librerías como la Moderna Poesía, la Ateneo Cervantes, la Venecia, la Victoria o la Fayad Jamís, en las que se exhiben y venden las obras de maestros de la literatura cubana como Leonardo Padura, Alejo Carpentier, José Lezama Lima o José Martí, los trabajos completos de Ernest Hemingway, el Che Guevara o Fidel Castro y lo mejor de los autores cubanos contemporáneos”.

En este aniversario 500 de la ciudad, Obispo se mantiene y consolida como ese túnel del tiempo en el que se dan cita la historia y lo más auténtico de nuestra cubanía.


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