#LaHabana500… A la sombra de un árbol (+ Fotos)
El centro histórico de La Habana Vieja está repleto de lugares de interés que te transportan en espacio y tiempo. Uno de ellos es el Parque Rumiñahui visitado por miles de personas a diario para y que rinde homenaje al pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamín.
17 de marzo de 2019 - Por Elizabeth Cabrera Morejón
El centro histórico de La Habana Vieja está repleto de lugares de interés que te transportan en espacio y tiempo. Uno de ellos es el Parque Rumiñahui que, visitado e invadido por miles de personas a diario para dialogar o reflexionar sobre los retos de un nuevo día, rinde homenaje al pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamín.
Inaugurado el 16 de noviembre de 1995, el también conocido como parque Guayasamín, está ubicado en Mercaderes y Lamparilla, y es uno de los signos más distintivos del artista en la capital cubana.
“Rumiñahui, que en lengua quichua quiere decir Ojo de Piedra, recibió todos los poderes como último emperador de los incas. Sus hazañas en las batallas contra el conquistador español lo colocan entre los más famosos caudillos indios del continente americano”.
Inspirado en este personaje, el destacado dibujante, escultor, grafista y muralista trajo a Cuba una majestuosa y fornida escultura para obsequiarla al líder de la Revolución cubana Fidel Castro Ruz.

El parque Rumiñahui, sito a unos metros de la Casa Guayasamín, a pesar de ser pequeño, cautiva al visitante por ser sumamente frondoso, tanto, que algunos lo han calificado como “un oasis de frescura en medio del sol abrasador”.
Nacido en Quito en 1919, Guayasamín pintaba con soltura desde los seis años y su primera exposición, 23 años después, fue un escándalo por los temas tratados. Su arte recibe influencias diversas de El Greco, Cézanne y Orozco, además de la cultura andina, africana y europea. “La obra de Guayasamín se encuentra influenciada por la simbiosis de sus orígenes raciales y continentales, los cuales prefiguran su visión universal de la cultura”.

Su relación con Cuba inició en 1959; y la existencia de su casa es la muestra más evidente de la impronta del quiteño en la Isla. Su reconstrucción, fue uno de sus empeños materiales y artísticos de la Oficina del Historiador de la Ciudad para legar a los habaneros un inmueble que sin dudas forma parte del valioso patrimonio de la Humanidad. Como parte de este empeño surgió el parque Rumiñahui, escenario del homenaje póstumo al artista ecuatoriano.
Ya lo sabes, si apuestas por una caminata por la parte más antigua de nuestra ciudad maravilla, tómate un descanso con tus amigos o familia en este parque que de seguro te dará una fresca bienvenida.


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