#La Habana500… el destello de sus luces desde lo alto

Más que un símbolo histórico, la Plaza de la Revolución de La Habana es un referente cívico, arquitectónico y turístico de esta urbe, por ratos moderna, y arcaica a destiempo.


10 de febrero de 2019 - Por Elizabeth Cabrera Morejón

#La Habana500… el destello de sus luces desde lo alto

El viejo tarareo de conozca a Cuba primero y al extranjero después, resuena una y otra vez en mis oídos cada vez que el afán juvenil de aventurarme a los descocido me estremece los huesos y despierta los sentidos. La música, con su capacidad de crear puentes y acortar distancias, debe y sobre todo puede, motivar a todos los cubanos, dentro y fuera de esta isla, a redescubrir nuestra ciudad en sus 500 años.

Más que un símbolo histórico, la Plaza de la Revolución de La Habana es un referente cívico, arquitectónico y turístico de esta urbe, por ratos moderna, y arcaica a destiempo. Este imponente monumento con casi 140 metros de altura, es la estructura más alta de la capital, visible desde casi cualquier parte de su geografía.

También conocido como Memorial José Martí, se compone de un edificio en forma de estrella de cinco puntas, en cuyo frente se encuentra una gigantesca estatua de mármol del Héroe Nacional sentado en actitud pensativa, obra del artista cubano Juan José Sicre conformada por 52 bloques de mármol blanco; mientras en la planta baja hay un museo dedicado a la vida y obra del Apóstol.

Testigo de los principales acontecimientos sociales y culturales en Cuba desde el triunfo revolucionario de enero de1959 hasta nuestros días, el monumento fue concebido en la década de 1940 con el objetivo de erigir un homenaje al más universal de los cubanos, para lo cual se convocó a un concurso internacional.

“Sin embargo, la obra no se inició hasta 1952 bajo la denominación de Plaza Cívica, como una combinación entre los proyectos ganadores del primer y tercer premio, en una decisión que en su momento causó revuelo popular. Del tercer premio se eliminó la estatua adicional que se hallaba en la parte superior de la gran estructura vertical, quedando como lo vemos actualmente. Según se dice, el gobierno de entonces promovió una recaudación pública forzosa que permitiera reunir los fondos para erigir el monolito, por lo que finalmente la generosidad del pueblo lo hizo posible. En 1958 quedó concluido y se convirtió en el centro político del país y en una de las mayores plazas públicas del mundo, con 72 mil metros cuadrados”.

Con un alcance de 50 kilómetros en días soleados, la cima del memorial permite contemplar el azul que rodea a la ciudad; seguir el trazado de las calles y el transitar habitual de personas y vehículos que se vuelve minúsculos puntos oscuros en cada foto que llevamos de recuerdo. “El piso del mirador es una gran rosa de los vientos que señala la ubicación de 43 ciudades del mundo y la distancia precisa en kilómetros a la que se encuentran desde allí”.

Este es quizás el mejor regalo que nos hacemos y le hacemos a La Habana en su aniversario 500, tener la posibilidad de observarla en todo su esplendor, en esa inmensidad que nos cautiva, nos envuelve y nos regenera, que nos impulsa a hacer por ella, verdaderamente, #LoMásGrande.


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